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“Buscad leyendo y hallaréis meditando”. San Juan de la Cruz

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No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos viven tan irrealmente; porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría. Hermann Hesse.

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Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal. Friedrich Nietzsche

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Y...ella tiene el mundo en sus manos...

martes, 28 de mayo de 2013

Gusanos del alma


El informe que Freud legó a la humanidad sobre el alma humana fue en su día revolucionario. En términos filosóficos hay algunas confusiones, pues considerar que ya Aristóteles se pronunciara en esos términos resulta a todas luces anacrónico. Aunque ya Platón parece que hizo algunos descubrimientos sobre la Psique (ya había sido muchas veces cuestionado entre los antiguos filósofos griegos), aunque de ninguna manera lo explicitase, ni de lejos, al rocambolesco estilo del médico neurólogo austriaco, padre del psicoanálisis.

Desde Sócrates hasta hoy, poco hemos avanzado en el conocimiento de la naturaleza humana. Las preguntas transcendentales que Sócrates, según el divino Platón, formuladas a las gentes por los polvorientos caminos, siguen sin respuestas. Desde Hegel y Kant hasta Nietzsche, desde Heidegger hasta Sartre y desde éste a Savater, las preguntas siguen sin respuestas, siguen in albis.

Desde aquellos tiempos remotos y, los tiempos clásicos hasta hoy, han corrido caudalosos ríos de tinta sobre ese fondo inescrutable del alma, sobre ese recóndito lugar donde se encuentra el origen de todos los delirios, donde están todos los monstruos, todas las extravagancias, todas la alegorías del Mal, todas las incongruencias, todos los espantos...En suma, ese lugar donde habita, se cultiva y crece el gen de todos los horrores...

Todo esto se ventila, según Freud, con sueños "purificadores", con sueños que sacan a la superficie todo aquello que por miedos adquiridos debido a nuestra educación represiva, nuestra conciencia no puede admitir.

Desde el principio de la Historia el hombre mata a sus semejantes, a su padre, a su hijo, a su madre, a su hermano. En toda tragedia griega, en todo documento sagrado, en todo código de vida y supervivencia se ha considerado como algo innato al hombre la violencia, haciendo leyes para encauzar esos instintos a través de guerras, en principio teocráticas, más tarde "humanitarias"...y por último "legales"...

¡¡El horror!!

"El hombre hace las guerras. La mujer las asume. El hombre produce la desgracia. A la mujer, la desgracia se la dan hecha, con el ser querido, con el hijo muerto...La mujer se enfrenta al horror con todas sus consecuencias. Ella es capaz de amortajar...AMOR-TAJAR."
Tal vez por ello la mujer tenga menos sueños escatológicos que el hombre.


jueves, 23 de mayo de 2013

...esa puerta giratoria...



Julio Cortázar escribía: "La coma, esa puerta giratoria del pensamiento".

...y es que a nadie se le escapa la importancia de una coma...también de unos puntos suspensivos...puerta abierta a todo tipo de derivaciones...



viernes, 17 de mayo de 2013

El último romántico


Para decirlo pronto y claro su búsqueda podía denominarse con el calificativo de rupestre. Su método resultaba antiguo. Buscaba a las chicas por todos los vericuetos que ahora están al alcance de cualquiera...contactos de todo tipo de redes sociales; Messenger, Facebook, Skype...Así que aunque el método era moderno era rupestre. Un oxímoron a todas luces. Producto de su controvertido carácter. Buscaba chicas interesantes, guapas y atractivas, cultas y agradables, o solamente simpáticas...Era más que evidente que buscaba sexo, sí, ¡pero sexo con amor! Puede sonar ridículo, pero eso es lo que buscaba; sexo con desconocidas, pero con ese romanticismo de un amor fugaz, apasionado. Una chispa, algo inesperado; ilusión momentánea. Las buscaba con la total ignorancia que se necesita para comprender la realidad de que las chicas que lo valen lo tienen casi todo sin tener que recurrir a Internet. Pero él era así; soñaba con eso. Él se sentía capaz de darlo todo en ese momento del encuentro con una desconocida que de antemano le había deslumbrado con bellas palabras...No siempre llegaba a culminar lo planeado. A veces llegaba al encuentro. Pero en ese nuevo escenario, con distinta coreografía, las cosas se tornaban de otro color; casi nada era lo que había parecido a primera vista. Quizás era una locura. Él sólo buscaba sexo con amor, o con ese simulacro de enamoramiento. Una locura sin duda. Un romántico. Quizás el único que aún queda por estos mundos de las redes virtuales...



domingo, 12 de mayo de 2013

Desbarrando...


"Conoces a muchos genios. Deberías conocer gente tonta de vez en cuando. Podrías aprender algo (....). Confías demasiado en tu cerebro. Yo creo que el cerebro es el órgano más sobrevalorado"
Woody Allen

Asoma la cabeza entre los picos del perfil de sierra...cuchillo ensangrentado...hasta el más capaz se deja gobernar por ese "intelectual" que se aloja entre sus piernas. Ideas que se esfuman o que interactúan aplicadas a movimientos sin gravitaciones que las expliquen. Porque no es lo mismo la caída de un objeto que el movimiento de la luna o los planetas, o partículas ínfimas a estrellas voluminosas...preferible es vivir columpiándose en el arriba y abajo, máquina torturadora, que estar permanentemente en la coherencia...perder la cabeza...veleros ancestrales en naves nucleares, simples balas que se confunden con ideas luminosas. Desbarrar sin control, caer por esa pendiente llena de absurdidades e incoherencias. Como aquel descerebrado que tuvo la idea de verbalizar la frase más absurda que he oído en mi vida. O quizás fue un sueño producto de aquel rincón insólito y oscuro: "sería capaz de dejarme cortar la polla por una buena comida de tu coño"...¿No son esos desbarres "pensamientos" de subnormales? ¿se puede decir algo más estúpido? Sí, ahora ya tenemos aquí otra polémica del absurdo; lo de políticamente correcto; considerar la subnormalidad como algo peyorativo y digno de menosprecio, porque hay gente así sin tener ninguna culpa, azares de la vida o renglones torcidos de Dios. Y...con otra vuelta de tuerca ¿Qué pensaría Freud de un individuo del género masculino, de ese tipo al que le sobra el pene para sentir pleno placer? ¿meditaciones que no dejan ni un resquicio a la inteligencia...?

Tarde de ventoleras...neuronas que se oxidan al viento. "Haz que el mundo explote entre mis piernas. Mátame"


martes, 7 de mayo de 2013

Mi Amo...


Esclavitud. Ese enojoso asunto. Ese escabroso concepto con ramificaciones  tan inmorales...Salgamos del laberinto y dejemos bien sentado que la esclavitud en la relación de pareja nada tiene que ver con el amor. No sólo es indigno, es además contraproducente esclavizarse. Pensaba ella. Pero él decía que era emocionante aprender a ser esclavo en el amor y, olvidarnos de analizar ese concepto tan difuso, porque al fin y al cabo de lo que se trata es de alcanzar la felicidad del amado, el juego de sentimientos...distinguir entre dos conceptos: esclavitud y servilismo. El primero es hermoso y vivificante, el motor del amor verdadero. El segundo era, obviamente repudiado por ella. El servil era un ciego que no sentía ni pensaba por su cuenta, que se dejaba invadir y manejar, alienado, enajenado e insensible a sus propias pasiones. Mientras que el esclavo amoroso era un ser pensante y actuante, alguien con ideas propias, que por propia voluntad accedía a someterse para internarse en un estadio superior del sentimiento. El servil se sometía a otra persona, mientras que el esclavo se sometía a un sentimiento mayor que el amor, que es más elevado y no tan difuso...El quid de la cuestión era llegar a una epifanía indescriptible en la que te manifiestas como un ser desconocido abriendo compuertas a todo un mundo interior...y dejar afuera del recinto a ese mal de no saber dejarnos esclavizar. Que sólo somos capaces de ver el servilismo, y no el inmenso placer del esclavismo...e imbuirnos en una razonable aversión contra él, bombardeados por el aviso constante de los peligros de dejarse someter, habiendo levantado una férrea barrera maniquea, incapaz de matizaciones.



jueves, 2 de mayo de 2013

Una chica perfecta


No sé por qué dejé a mi primera novia. Creo que porque fue la primera. Recuerdo que el sexo no fue el motivo. Nunca llevaba bragas y la idea me seducía. Tampoco tuvimos grandes diferencias a nivel personal. Incluso mis poemas le gustaban honestamente, es decir, el barro del amor no la convertía en un ser ciego y obtuso. Pero fue la primera y eso es motivo suficiente. Amar a alguien cuando no se ha amado a nadie más convierte el verbo amar en algo vacío. Si el primer amor acaba siendo el último, entonces matamos el lenguaje. Y eso es sencillamente intolerable.

Después llegaron algunas más...las que son necesarias para ir acumulando experiencias. Hasta que conocí a Marta. Entonces pensé que ella era la definitiva. Y que había tenido mucha suerte al haberla encontrado, así, sin más. Era morena, pequeña, descarada. Sabía bailar de una forma exquisita. Llevaba el ritmo en el cuerpo. Era una mujer a la que le costaba estarse quieta. Por las mañanas cuando se despertaba siempre ponía música y luego volvía a la cama y me arrastraba fuera de las sábanas. Según ella, aunque no sabía bailar, yo le gustaba porque comprendía la esencia del ritmo, que es la mayor estupidez que debo de haber oído nunca. Sin embargo, dicha por sus labios tenía sentido. De hecho, nos complementábamos como una buena pareja de baile, llegando a los lugares al mismo tiempo, natural y puntualmente, como dos turistas perdidos que tuvieran que hallar la equis del tesoro con la ayuda de un mapa y una brújula. Cada día a su lado era una celebración, un festival de música y colores en el que al principio me sentí como un polizonte ridículo, pero al que poco a poco me fui acostumbrando. Todo iba sobre ruedas hasta el día en que tomé la decisión fatal de presentársela a mis padres.

Pasadas dos horas de cháchara y cortesía ya noté que algo fallaba. No dije nada porque siempre dejo un margen de tiempo para que mi mente abstraiga conclusiones con la ayuda de un número razonable de ejemplos, pero desde el primer momento empezó a resultarme sospechoso que se llevara tan bien con mi madre. En general, no me molestaba que mis parejas se llevara bien con mis progenitores. Al fin y al cabo es lo deseable, pero aquel entusiasmo no me hacía presagiar nada bueno. Hasta mi padre, que siempre se ha caracterizado por amar a las mujeres lo suficiente para no tener que soportarlas, me lo dijo: "vaya dos: estás listo". No tuve en efecto que esperar demasiado para comprobar los resultados que habría de deparar aquella siniestra alianza.

--Y ésta es la habitación de tu enamorado, tal y como estaba cuando se fue de casa.
--¿En serio? ¿esta es tu habitación?
--Sí, eso ya lo ha dicho mi madre. ¿Qué es lo que la hace increíble?
--A lo mejor el problema es que está muy ordenada.
--Sí mamá: gracias por recordárnoslo.
--Tiene razón: son tus cosas sólo que bien puestas.
--Mis cosas siempre tenían un orden predefinido que mi madre se encargaba de destruir aduciendo un caos imaginario que sólo existía en su mente. Es un síntoma muy común de una enfermedad muy extendida entre las amas de casa. Por si no lo sabes, se titula "¿qué sería de esta casa sin mi?" y se trata de una interrogación retórica porque no admite respuesta.
--Eres cruel con tu madre. Seguro que no es para tanto. Además, tiene razón: eres bastante desastre.

Mi novia tenía razón. No era para tanto. Que me dejara en evidencia delante de mis padres, que se pusiera en mi contra en cada uno de nuestros conflictos históricos y que me saboteara el pasado continuamente alineándose con el enemigo no era para tanto. Guiada por un extraño deseo de empatia hacia sus suegros, fue dándome de lado en cada disputa, intentando hacerse la simpática, quitándole hierro al asunto, después de todo no era para tanto. La cosa llegó a tal extremo de surrealismo que un día mi madre, muy seria, me confesó que veía en esta chica la oportunidad de que por fin sentara la cabeza. "No será para tanto, mamá" le dije muy serio y, acto seguido, marché de prisa a casa dispuesto una vez más a aclara conceptos.

--¿De qué me acusas exactamente?, ¿de llevarme bien con tus padres?. Es que me resulta absurdo.
--No te acuso de eso y lo sabes. Personalmente me da igual que te lleves bien con mis padres si no fuera porque son "mis padres" y porque el cariño que os tenéis crece a "mi costa".
--Eres un egoísta y un cínico. Deberías estar más agradecido. Tu madre es una buena mujer que se ha sacrificado mucho y nunca la habéis ayudado, ni tú ni tus hermanos.
--Genial, ahora acabas de  descubrir una conspiración. Primero: tendrías que volver a nacer y que mi madre te adoptara para poder hacer un juicio ponderado de lo que pasa en mi familia; segundo: no tienes ni puta idea, no porque no te esfuerces, sino porque simplemente no puedes tenerla; tercero: esta es la última vez que mis padres son motivo de conversación: yo no soy mis padres.
--¿Qué quieres decir con eso?
--Que no vas a volver a ver a mis padres.
--Si haces eso,  no quiero seguir.
--Creo que no lo has entendido: es que ya está hecho.