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Es preciso llevar algún caos dentro de sí para poder engendrar estrellas danzarinas. Nietzsche.

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No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos viven tan irrealmente; porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría. Hermann Hesse.

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Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal. Friedrich Nietzsche

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Y...ella tiene el mundo en sus manos...

sábado, 28 de septiembre de 2013

Eros...



Un poco antes de dejarnos para siempre, el polémico cineasta Bigas Luna, se puso a reflexionar sobre su tema preferido: sobre el sexo y el erotismo. Y lo conectaba con el concepto amor (un sustantivo que para él tenía diversas aplicaciones). Y aunque Bigas Luna nunca fue precisamente santo de mi devoción, me pareció muy interesante lo que dijo… que es muy probable que la primera vez que la hembra se volvió mientras copulaban, lo hizo porque quiso buscar la mirada ardiente del macho. Es ahí cuando empezó el erotismo, buscar el deseo y dejarlo suspendido en la mirada… lo bello del acto, de querer sublimizarlo… ponerlo por encima del instinto …la emoción de ver disfrutar a su macho…

domingo, 22 de septiembre de 2013

¡Allen ha vuelto…!



  Un parpadeo..Creo que él me estaba mirando. Al menos casi estoy segura de que me guiñó un ojo y todo.

Saqué todos esos trastos almacenados en ese armario de ahí abajo. Cosas absurdas que todo ser humano civilizado va acumulando y que con el tiempo va adquiriendo esa manía de conservar. Y ahí estaba él, medio inclinado, distorsionado, con algún tornillo flojo a punto de desprenderse… Lo arranqué de ese rincón oscuro del armario. Y en el hueco que quedó vacío yacía un papel arrugado escrito con letras casi borradas, tinta corrida…

“Anoche hablé con la Luna.
Me dijo tantas cosas…
que quizás esta noche
vuelva a hablarle otra vez”

Seguramente esa esfera luminosa, esa lámpara de la noche… ¡sabe tantas cosas de nosotros…!

Allen y su parecido a un astronauta. Tendría que haberse visto en aquel sueño que tuve aquella noche de verano , seguro que hubiera disfrutado. Porque con qué gracia quería enmendarme la plana y rogarme que, por favor,  asentara su mechón de pelo, el bucle seductor sobre su metálica frente a lo Superman. ¡Madre mía! Y es que de verdad, desde aquel día que se calentó tanto… en la que a punto estuve de llamar a un profesional, desde entonces las cosas empezaron a ir no todo lo bien que yo había pensado. Y si no lo hice en aquella ocasión es por el temor a que pensaran que no estaba en mis cabales.

Y luego aquel chico de la oficina, que me dijo que tenía un amigo que trabajaba en una distribuidora de robots de última generación. Hasta habían inventado unos asistentes tan aparentes que nada tenían que envidiar al más atento de los mortales… pero esa es otra historia…

La cosa es que Allen me trajo buenos recuerdos. Sí, es cierto, él siempre ha sido eso que llaman algunos, un intelectual….tenía muchas cosas interesantes registradas en su banco de memoria ¡madre mía! no sé quien le había metido todo eso en su metálica cabeza… aunque lo intuyo, porque su padre, el que lo engendró, siempre estaba hablando solo, haciendo una elucubraciones rarísimas. Ahora dicen que eso es normal, que la gente habla sola por la calle…,  bueno, con su móvil, nos comunicamos mucho más así que en el tradicional cara a cara. Cada día que pasa me parece menos absurda aquella relación mía con Allen. Bueno, en realidad con todos los robots… y quien sabe. Dicen los “expertos” que hasta eso puede servir como una especie de terapia… sí; como una catarsis. Seguramente será una moda, y como dijo no sé quien, todo lo que se pone de moda pasa de moda. Pero la cosa es que, al menos yo, cuanto más tiempo vivo menos conozco los mecanismos que nos llevan a relacionarnos tratando de buscar un poco de felicidad…¡Felicidad! Menuda palabrita. Porque eso de tener un millón de amigos como Roberto Carlos… con eso no vamos a ninguna parte, quizás a una confusión tal que ya no sepamos si somos personas normales o máquinas inteligentes…

Y…

Ahora Allen me estaba mirando… ha pasado mucho tiempo desde aquel amor que sentía por él, si así se puede llamar a lo que yo sentía… Fue un instante apenas, un mundo simbólico que a mi me pareció una eternidad… y no significaba nada, no tenía ninguna importancia exponencial. Estaba fuera de este mundo… pero fue tan bonito mientras duró…

Y…

Ahora los hombres están confusos, van a la deriva. Han perdido por completo cualquier derecho legal, se comportan como robots de la vieja guardia, son marionetas movidas por imbéciles… y ahora que todos  están destrozados y vacíos, tú, Allen, serías un Superhombre. Así que lo tuyo no es nada; unas cuantas reparaciones ¡y como nuevo!

Tú veras..





viernes, 13 de septiembre de 2013

Más dura será la caída...


Carta a Lou de un Nietzsche perdidamente enamorado...

Lou:

Que yo sufra mucho carece de importancia comparado con el problema de que no seas capaz, mi querida Lou, de reencontrarte a ti misma.
Nunca he conocido a una persona más pobre que tú.
Ignorante pero con mucho ingenio.
Capaz de aprovechar al máximo lo que conoce.
Sin gusto pero ingenua respecto de esta carencia.
Sincera y justa en minucias, por tozuda en general, en una escala mayor,
en la actitud total hacia la vida:
Insincera.
Sin la menor sensibilidad para dar o recibir.
Carente de espíritu e incapaz de amar.
En afectos, siempre enferma y al borde de la locura.
Sin agradecimiento, sin vergüenza hacia sus benefactores...
En particular:
Nada fiable.
De mal comportamiento.
Grosera en cuestiones de honor...
Un cerebro con incipientes indicios de alma.
El carácter de un gato: el depredador disfrazado de animal doméstico.
Nobleza como reminiscencia del trato con personas más nobles.
Fuerte voluntad pero no un gran objeto.
Sin diligencia ni pureza.
Sensualidad cruelmente desplazada.
Egoísmo infantil como resultado de atrofia y retraso sexual.
Sin amor por las personas pero enamorada de Dios.
Con necesidad de expansión.
Astuta, llena de autodominio ante la sexualidad masculina.

Tuyo
Friedrich Nietzsche





domingo, 8 de septiembre de 2013

Estrellado...


Iba el poeta tras la búsqueda de valores tratando de descubrir una capacidad para sintonizar con  esa zona oscura de la condición humana, iluminando lo oscuro, provocando el encuentro de nuestro interior real con la realidad proyectada al exterior. La dualidad que envuelve a nuestro “yo”. Llevó su simbolismo acercándose casi al psicoanálisis…“Las cosas que vemos son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay más realidad que la que tenemos dentro”

El pájaro rompe el cascarón. El huevo es el mundo. Quien quiere nacer tiene que romper un mundo.

“Y me contó la historia de un muchacho enamorado de una estrella.

“Adoraba a su estrella junto al mar, tendía sus brazos hacia ella, soñaba con ella y le dirigía todos sus pensamientos. Pero sabía, o creía saber, que una estrella no puede ser abrazada por un ser humano. Creía que su destino era amar a una estrella sin esperanza; y sobre esta idea construyó todo un poema vital de renuncia y de sufrimiento silencioso y fiel que habría de purificarle y perfeccionarle. Todos sus sueños se concentraban en la estrella. Una noche estaba de nuevo junto al mar, sobre un acantilado, contemplando la estrella y ardiendo de amor hacia ella. En el momento de mayor pasión dio unos pasos hacia adelante y se lanzó al vacío, a su encuentro. Pero en el instante de tirarse pensó que era imposible y cayó a la playa destrozado. No había sabido amar. Si en el momento de lanzarse hubiera tenido la fuerza de creer firmemente en la realización de su amor, hubiese volado hacia arriba a reunirse con su estrella” ( Demian de Hermann Hesse)

domingo, 1 de septiembre de 2013

Fui una letra de tango para tu indiferente melodía


Con…
Pasión
O….
¿Apasionadamente?

Si la personalidad humana no adquiere toda su fuerza, toda su potencia, entre las cuales lo lúdico y lo erótico son pulsiones fundamentales, ninguna revolución va a cumplir su camino.

Julio Cortázar