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Soy imprecisa, poco inteligente, y demasiado malvada. ¿Qué significa malvada? Que no me importa ver sufrir a la gente. De vez en cuando, me gusta. "Tres veces al amanecer"

domingo, 21 de septiembre de 2014

Prefiero discutir contigo que hacer el amor con otro


Cuando pienso en todas esas vidas de ficción, en todas esas comedias denominadas románticas, todos esos líos, enredos y circunstancias… todas esas trifulcas… pienso que todo eso es peccata minuta comparándolo con esto nuestro. Y los dos sabemos que nuestra relación siempre está pendiente de un hilo porque que estoy un poco loca… y más loca cuando tú me pones… y mis promesas no tienen ningún valor debido a mi volubilidad. Me aburren las relaciones serenas, tranquilas. Y lo sabes perfectamente. Eso de que no ocurra nada fuera del guión… esas cosas tan previsibles… como cuando estás viendo una película y en una escena determinada adivinas el diálogo casi al pie de la letra… sí, ríete, sabes que eso nos pasa muchas veces, y todo es tan previsible…

…y todo se puede parar ¡todo! ¿todo?

…y es entonces cuando te das cuenta de que hay que improvisar…. Y es cuando te pido que reacciones porque sabes lo que quiero: quiero que todo sea distinto… y que tengas el valor de llevarme de la mano por vericuetos inexplorados donde el deseo humano es una esencia ambivalente, deseo amoroso y deseo homicida, ambos inconscientes y prohibidos… y  que seas el dueño de nuestro pequeño universo… y que todo lo llenes con palabras fuertes, duras, metáforas obscenas; delirios que queden colgados de la voz de los ecos… poesía puntual elaborada para estos casos, para volar lejos de nuestro mundo cotidiano, asesinando a la razón, mordiendo laberintos de sangre… enardecidos, acalorados, ardiendo en la lujuria y cada beso tuyo es un insulto abriendo cicatrices en la piel… y me insultas y me tratas como a una perra en celo… y  yo trato de ponerme a la altura con gilipolleces…y tú me reprendes porque lo esperas todo de mi… y entonces me pides algo más elaborado, más creativo, no te vale que te diga: “Haz que el mundo explote entre mis piernas. Mátame (plagio)” y sacas tus armas de guerra y me envuelves con palabras guturales convertidas en gemidos; sonidos estremecedores que me destrozan viva en esa enajenación transitoria, sin sentir ninguna culpa ya que eso es un atenuante y, entonces nos cegamos con esa luz oscura fuera del tiempo y de todo… llegando al maravilloso preludio de un ¡Grandísimo polvo de reconciliación…!…¡GRANDÍSIMO!


lunes, 15 de septiembre de 2014

Secretos y mentiras



La única herramienta que tenemos para llegar a profundizar en nuestra mente inconsciente es nuestra mente consciente. Para algunos estudiosos como Freud y Jung, les sirvió como punto de partida para tirar adelante por ese camino y tratar de comprender qué  se oculta en esa parte oscura de nosotros. Y pronto comprendieron el obstáculo auténtico y sutil, incluso traicionero, ya que nuestro lado consciente no quiere saber nada del otro lado: el inconsciente. Nuestro único aliado esconde un interés personal. La mente consciente está tan comprometida en la relación con la identidad que puede pretender que nada más exista.

Quizás, interiormente, todos ocultemos a una Penélope, como la que bajaba a escondidas cada noche para deshacer  lo que había tejido durante el día, manteniendo así el tapiz inacabado. La reina de Homero siempre devolvió con seguridad su trabajo al punto de partida, a “casa” para no tener que comprometerse nunca con sus pretendientes.

Pero ¿por qué ese afán de mantenernos en la oscuridad? ¡Qué alarmante es que podamos tener secretos de nosotros mismos! Quizás esto explique por qué preferimos condenar a alguien como un absoluto mentiroso antes de comprobar que cree en la mentira que ha defendido. Y lo más complicado de todo esto es que dentro de nosotros tenemos a un saboteador escondido ¿un saboteador escondido del inconsciente? Suena poco creíble, porque un saboteador externo sucede a menudo, pero… sabotearnos a nosotros mismos… Somos expertos en no querer saber, la mayoría de las veces cerramos los ojos ante las evidencias; ojos que no quieren ver corazón tranquilo.. Y en nuestros párpados desatentos se cuelgan sueños cargados de significados, sugerentes, que nos hacen conocer los suburbios escondidos de nuestra alma, ese submundo que no queremos conocer ni deseamos ver cuando estamos despiertos...



martes, 9 de septiembre de 2014

Suspendida en el firmamento, el cielo mismo…



Me gustas más cuando te sueño ...
entonces hago de ti lo que quiero.

Juan Rulfo.


miércoles, 3 de septiembre de 2014

…en la playa


Me dirigí  hacia la orilla para que el suave oleaje acariciara mis piernas. Cuando el agua me llegó a la cintura me paré, no diré que en seco porque eso sería imposible estando en el mar casi desnuda, así que me zambullí a gusto. El agua estaba deliciosa. Salí hacia la arena de la playa. Apenas se podía contemplar su belleza porque ésta estaba tapada por un mar de personas de toda calaña: hombres con aspecto de oso, niños balbucientes, mujeres añejas… Y algunas jovencitas todo piernas, muy monas pero sin terminar de hacer. Y en el punto de mira corpulentos y depilados vigilantes de playa.

Y entonces…

Me puse a pensar el la belleza.
Ah, La belleza ¡Que cuestión más enojosa! ¿Por qué unos sí y otros no? Si la creación entera no es sino un entresijo de palabras ocultas ¿cuál es el mensaje de la belleza? ¿Cuál el símbolo de su pacto? ¿Es sólo vestigio melancólico de una edad de oro o perteneció al reparto universal? En aquel tiempo todo era bello, nada fue hermoso…

¿Acaso una promesa? ¿El anuncio de que en una era venidera la fealdad y la deformidad quedarán proscritas? Una era de armonía y gozo, olvido y reposo, tras tantos siglos de lasitud… o tal vez simplemente una distribución al azar, escapada de la mano divina…

Volví a tumbarme en la arena, y me puse a pensar en Heráclito durante un rato. Mis labios se movieron recitando de memoria:
“La misma cosa es vida y muerte, sueño y vigilia, juventud y vejez: mutuas metamorfosis…”




jueves, 28 de agosto de 2014

Memento…


Siempre que me dices esas cosas… esos sonetos tan bien escritos… esa capacidad tuya para transportarme al séptimo cielo… me dejas anonadada… es una mezcla de… es una mezcla de… es una mezcla de… ¡el todo y la nada…! suben desde los ancestros de mis entrañas todo los efluvios hasta  cosquillear mi pituitaria… es una mezcla tan extraña… que siento toda la levedad de mi ser… y todo es perfecto; conjugar las sensaciones más cotidianas con las más inesperadas… y comprobar que un cielo en un infierno cabe… todo está como tiene  que ser… hasta todos los puntos suspensivos… para que nada  esté fuera de contexto…



lunes, 11 de agosto de 2014

Redada a las neuronas…


Las mato callando…

Decía Nietzsche que: “No es la intensidad , sino la duración de un gran sentimiento lo que hace  al hombre superior”

Y yo les digo que…

La duración conspira contra la intensidad.


lunes, 4 de agosto de 2014

Comprando apariencias


Recientemente se ha destapado una trama de falsificaciones de títulos académicos. Comentaban los medios de comunicación y daban los datos y los precios de los lotes de productos que la trama vendía. Esta  operación  policial ha dejado 600 detenidos y casi mil imputados.

M.C. F. Un exprofesor de instituto, ideario y jefe de la trama, habría confeccionado un código secreto para anotar los encargos de sus clientes. Según la investigación, vendía la «ristra de chorizos» –los títulos universitarios– a 2.500 euros, las «galletas Fontaneda» –diplomas de COU, FP o Bachiller– desde 600 a 1.500; la «caja de leche Puleva» –Educación Secundaria– a 1.200; y el «queso García Baquero» –Graduado Escolar y Primaria– también a 1.200.

Por su “supermercado” habrían pasado un millar de personas, de las que se ha conseguido localizar a 809.

La reflexión que ahora queda es qué pasa por la cabeza de algunas personas para adornarse con  méritos falsos. En el mejor de los casos puede que algunos compraran los títulos para engordar  los curriculums, y así conseguir puestos más relevantes en el mercado de trabajo. Otros quizás, los compraban para decorar las paredes de  despachos de dudosas empresas. Y como se puede imaginar, nadie está dispuesto a confesar que  alguna vez  falseó los datos o compró algún título.

Por otro lado, tampoco es necesario comprar títulos. Siempre que sean para adornarse con plumas de pavo real. Uno mismo  se los puede agenciar con más o menos talento. En el mundo virtual, de Internet, en las redes sociales, blogs,  y de Blogger y etc. es posible que no todas las identidades sean reales. Es este un mundo muy propicio a la farsa. Pero a mi la duda que me queda es saber a quien engañan con eso, porque todo engaño tiene un objetivo, un fin. Querer ser otro distinto en las redes es engañarse uno mismo, más tarde o más temprano uno tendrá que enfrentarse con la realidad, A no ser que vivan en un sueño permanente de imposibles…

(Dedico este post a uno de aquí)