"No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos viven tan irrealmente; porque creen que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría" Hermann Hesse.

el tiempo

el tiempo
Nos desvanecemos en ficciones, como el tiempo.

viernes, 17 de mayo de 2013

El último romántico


Para decirlo pronto y claro su búsqueda podía denominarse con el calificativo de rupestre. Su método resultaba antiguo. Buscaba a las chicas por todos los vericuetos que ahora están al alcance de cualquiera...contactos de todo tipo de redes sociales; Messenger, Facebook, Skype...Así que aunque el método era moderno era rupestre. Un oxímoron a todas luces. Producto de su controvertido carácter. Buscaba chicas interesantes, guapas y atractivas, cultas y agradables, o solamente simpáticas...Era más que evidente que buscaba sexo, sí, ¡pero sexo con amor! Puede sonar ridículo, pero eso es lo que buscaba; sexo con desconocidas, pero con ese romanticismo de un amor fugaz, apasionado. Una chispa, algo inesperado; ilusión momentánea. Las buscaba con la total ignorancia que se necesita para comprender la realidad de que las chicas que lo valen lo tienen casi todo sin tener que recurrir a Internet. Pero él era así; soñaba con eso. Él se sentía capaz de darlo todo en ese momento del encuentro con una desconocida que de antemano le había deslumbrado con bellas palabras...No siempre llegaba a culminar lo planeado. A veces llegaba al encuentro. Pero en ese nuevo escenario, con distinta coreografía, las cosas se tornaban de otro color; casi nada era lo que había parecido a primera vista. Quizás era una locura. Él sólo buscaba sexo con amor, o con ese simulacro de enamoramiento. Una locura sin duda. Un romántico. Quizás el único que aún queda por estos mundos de las redes virtuales...



domingo, 12 de mayo de 2013

Desbarrando...


"Conoces a muchos genios. Deberías conocer gente tonta de vez en cuando. Podrías aprender algo (....). Confías demasiado en tu cerebro. Yo creo que el cerebro es el órgano más sobrevalorado"
Woody Allen

Asoma la cabeza entre los picos del perfil de sierra...cuchillo ensangrentado...hasta el más capaz se deja gobernar por ese "intelectual" que se aloja entre sus piernas. Ideas que se esfuman o que interactúan aplicadas a movimientos sin gravitaciones que las expliquen. Porque no es lo mismo la caída de un objeto que el movimiento de la luna o los planetas, o partículas ínfimas a estrellas voluminosas...preferible es vivir columpiándose en el arriba y abajo, máquina torturadora, que estar permanentemente en la coherencia...perder la cabeza...veleros ancestrales en naves nucleares, simples balas que se confunden con ideas luminosas. Desbarrar sin control, caer por esa pendiente llena de absurdidades e incoherencias. Como aquel descerebrado que tuvo la idea de verbalizar la frase más absurda que he oído en mi vida. O quizás fue un sueño producto de aquel rincón insólito y oscuro: "sería capaz de dejarme cortar la polla por una buena comida de tu coño"...¿No son esos desbarres "pensamientos" de subnormales? ¿se puede decir algo más estúpido? Sí, ahora ya tenemos aquí otra polémica del absurdo; lo de políticamente correcto; considerar la subnormalidad como algo peyorativo y digno de menosprecio, porque hay gente así sin tener ninguna culpa, azares de la vida o renglones torcidos de Dios. Y...con otra vuelta de tuerca ¿Qué pensaría Freud de un individuo del género masculino, de ese tipo al que le sobra el pene para sentir pleno placer? ¿meditaciones que no dejan ni un resquicio a la inteligencia...?

Tarde de ventoleras...neuronas que se oxidan al viento. "Haz que el mundo explote entre mis piernas. Mátame"


martes, 7 de mayo de 2013

Mi Amo...


Esclavitud. Ese enojoso asunto. Ese escabroso concepto con ramificaciones  tan inmorales...Salgamos del laberinto y dejemos bien sentado que la esclavitud en la relación de pareja nada tiene que ver con el amor. No sólo es indigno, es además contraproducente esclavizarse. Pensaba ella. Pero él decía que era emocionante aprender a ser esclavo en el amor y, olvidarnos de analizar ese concepto tan difuso, porque al fin y al cabo de lo que se trata es de alcanzar la felicidad del amado, el juego de sentimientos...distinguir entre dos conceptos: esclavitud y servilismo. El primero es hermoso y vivificante, el motor del amor verdadero. El segundo era, obviamente repudiado por ella. El servil era un ciego que no sentía ni pensaba por su cuenta, que se dejaba invadir y manejar, alienado, enajenado e insensible a sus propias pasiones. Mientras que el esclavo amoroso era un ser pensante y actuante, alguien con ideas propias, que por propia voluntad accedía a someterse para internarse en un estadio superior del sentimiento. El servil se sometía a otra persona, mientras que el esclavo se sometía a un sentimiento mayor que el amor, que es más elevado y no tan difuso...El quid de la cuestión era llegar a una epifanía indescriptible en la que te manifiestas como un ser desconocido abriendo compuertas a todo un mundo interior...y dejar afuera del recinto a ese mal de no saber dejarnos esclavizar. Que sólo somos capaces de ver el servilismo, y no el inmenso placer del esclavismo...e imbuirnos en una razonable aversión contra él, bombardeados por el aviso constante de los peligros de dejarse someter, habiendo levantado una férrea barrera maniquea, incapaz de matizaciones.



jueves, 2 de mayo de 2013

Una chica perfecta


No sé por qué dejé a mi primera novia. Creo que porque fue la primera. Recuerdo que el sexo no fue el motivo. Nunca llevaba bragas y la idea me seducía. Tampoco tuvimos grandes diferencias a nivel personal. Incluso mis poemas le gustaban honestamente, es decir, el barro del amor no la convertía en un ser ciego y obtuso. Pero fue la primera y eso es motivo suficiente. Amar a alguien cuando no se ha amado a nadie más convierte el verbo amar en algo vacío. Si el primer amor acaba siendo el último, entonces matamos el lenguaje. Y eso es sencillamente intolerable.

Después llegaron algunas más...las que son necesarias para ir acumulando experiencias. Hasta que conocí a Marta. Entonces pensé que ella era la definitiva. Y que había tenido mucha suerte al haberla encontrado, así, sin más. Era morena, pequeña, descarada. Sabía bailar de una forma exquisita. Llevaba el ritmo en el cuerpo. Era una mujer a la que le costaba estarse quieta. Por las mañanas cuando se despertaba siempre ponía música y luego volvía a la cama y me arrastraba fuera de las sábanas. Según ella, aunque no sabía bailar, yo le gustaba porque comprendía la esencia del ritmo, que es la mayor estupidez que debo de haber oído nunca. Sin embargo, dicha por sus labios tenía sentido. De hecho, nos complementábamos como una buena pareja de baile, llegando a los lugares al mismo tiempo, natural y puntualmente, como dos turistas perdidos que tuvieran que hallar la equis del tesoro con la ayuda de un mapa y una brújula. Cada día a su lado era una celebración, un festival de música y colores en el que al principio me sentí como un polizonte ridículo, pero al que poco a poco me fui acostumbrando. Todo iba sobre ruedas hasta el día en que tomé la decisión fatal de presentársela a mis padres.

Pasadas dos horas de cháchara y cortesía ya noté que algo fallaba. No dije nada porque siempre dejo un margen de tiempo para que mi mente abstraiga conclusiones con la ayuda de un número razonable de ejemplos, pero desde el primer momento empezó a resultarme sospechoso que se llevara tan bien con mi madre. En general, no me molestaba que mis parejas se llevara bien con mis progenitores. Al fin y al cabo es lo deseable, pero aquel entusiasmo no me hacía presagiar nada bueno. Hasta mi padre, que siempre se ha caracterizado por amar a las mujeres lo suficiente para no tener que soportarlas, me lo dijo: "vaya dos: estás listo". No tuve en efecto que esperar demasiado para comprobar los resultados que habría de deparar aquella siniestra alianza.

--Y ésta es la habitación de tu enamorado, tal y como estaba cuando se fue de casa.
--¿En serio? ¿esta es tu habitación?
--Sí, eso ya lo ha dicho mi madre. ¿Qué es lo que la hace increíble?
--A lo mejor el problema es que está muy ordenada.
--Sí mamá: gracias por recordárnoslo.
--Tiene razón: son tus cosas sólo que bien puestas.
--Mis cosas siempre tenían un orden predefinido que mi madre se encargaba de destruir aduciendo un caos imaginario que sólo existía en su mente. Es un síntoma muy común de una enfermedad muy extendida entre las amas de casa. Por si no lo sabes, se titula "¿qué sería de esta casa sin mi?" y se trata de una interrogación retórica porque no admite respuesta.
--Eres cruel con tu madre. Seguro que no es para tanto. Además, tiene razón: eres bastante desastre.

Mi novia tenía razón. No era para tanto. Que me dejara en evidencia delante de mis padres, que se pusiera en mi contra en cada uno de nuestros conflictos históricos y que me saboteara el pasado continuamente alineándose con el enemigo no era para tanto. Guiada por un extraño deseo de empatia hacia sus suegros, fue dándome de lado en cada disputa, intentando hacerse la simpática, quitándole hierro al asunto, después de todo no era para tanto. La cosa llegó a tal extremo de surrealismo que un día mi madre, muy seria, me confesó que veía en esta chica la oportunidad de que por fin sentara la cabeza. "No será para tanto, mamá" le dije muy serio y, acto seguido, marché de prisa a casa dispuesto una vez más a aclara conceptos.

--¿De qué me acusas exactamente?, ¿de llevarme bien con tus padres?. Es que me resulta absurdo.
--No te acuso de eso y lo sabes. Personalmente me da igual que te lleves bien con mis padres si no fuera porque son "mis padres" y porque el cariño que os tenéis crece a "mi costa".
--Eres un egoísta y un cínico. Deberías estar más agradecido. Tu madre es una buena mujer que se ha sacrificado mucho y nunca la habéis ayudado, ni tú ni tus hermanos.
--Genial, ahora acabas de  descubrir una conspiración. Primero: tendrías que volver a nacer y que mi madre te adoptara para poder hacer un juicio ponderado de lo que pasa en mi familia; segundo: no tienes ni puta idea, no porque no te esfuerces, sino porque simplemente no puedes tenerla; tercero: esta es la última vez que mis padres son motivo de conversación: yo no soy mis padres.
--¿Qué quieres decir con eso?
--Que no vas a volver a ver a mis padres.
--Si haces eso,  no quiero seguir.
--Creo que no lo has entendido: es que ya está hecho.

martes, 23 de abril de 2013

El Caballero de la Triste Figura


El lema:
Todo poeta, toda persona relevante, todo aficionado a la literatura, hasta el más indigno de los políticos tiene el deber o la obligación de leerlo, si no en su totalidad, al menos para poder pavonearse haciendo una cita, ocultando así su paupérrima cultura literaria. Leerlo es imprescindible.

El hijo del cirujano pasó su infancia, como casi toda su vida, con grandes estrecheces económicas. Pasando en algunas ocasiones por episodios muy duros, ya que el cirujano fue encarcelado a consecuencia de deudas no satisfechas.

De los estudios que cursó el hijo del cirujano, poco se sabe, aunque parece ser que no llegó a alcanzar el grado universitario. En una ocasión tuvo que huir a Roma para evitar el cumplimiento de una sentencia. En cuanto a la pérdida de su mano...¿derecha, izquierda? Los historiadores  no se ponen de acuerdo, hay cierta ambigüedad...ya que al parecer conservó la mano, sólo que se le quedó algo así como la mano de aquel muchacho que le salió al paso a Jesús en el camino a Cafernaúm. Tampoco queda claro cuándo ocurrió ese incidente. En una nota biográfica se dice que estaba enfermo con calentura y el médico le mandó quedarse "quedo" quieto...Puede que más tarde se le hiciera tomar parte en la famosa batalla de Lepanto, pues nuestro héroe, entre delirios se levantó y fue a esa batalla como un buen soldado. Lo cierto es que su vida se vio envuellta en enojosos incidentes. Fue excomulgado por requisar vienes eclesiásticos. Su encarcelamiento en Sevilla se debió a que no pudo depositar las cantidades que había sustraído de un banco sevillano. Imposibilitado de rendir cuentas fue apresado de nuevo.

Dejó una extensa obra literaria calificada por los eruditos como de gran maestro; por los personajes y el corte psicológico de los mismos en sus novelas. Y se le adornó con el epíteto, El Príncipe  de los Ingenios.

El Quijote, su obra cumbre, se publicó en su primera parte con el título de "El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha", en Madrid en 1605 (hay noticias que permiten creer en la existencia de una edición anterior, de 1604, de la que no queda ningún ejemplar), y en su segunda parte, con el título de "El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha" en 1615.

Toda obra de arte encumbrada por la Humanidad, suele superar con creces a su creador, humano al fin y al cabo, como el Caballero de la Triste Figura, porque el secreto del Quijote, según mi humilde percepción, reside en la loca mente de un hombre que se sumerge en un mundo de aventuras, de gloria y gallardía; de un mundo con verdadero lujo de obstáculos imaginados cuyas secuencias hacen sentir los ajetreos vitales del ser humano.

La locura de Don Quijote, es una locura puramente intelectual, ya que el hidalgo manchego perdió la razón frente a unos libros.

Hoy día 23 de Abril se celebra El Día del Libro en casi todo el mundo...
Tengan un día feliz todos ustedes.



miércoles, 17 de abril de 2013

...máquinas y seres humanos...


No hace mucho aseguraba Ray Kurzweil que el hombre terminará fundiéndose con la tecnología. Para Kurzweil las máquinas pronto serán capaces de pensar. Y lo aclara. "Los ordenadores ya hacen cientos de cosas que antes sólo hacían los humanos, como diagnósticos médicos, aterrizaje de aviones, sistemas de defensa...Sin hablar de los juegos como el ajedrez, donde pueden jugar como si fueran humanos". Hacia el 1998, vaticinó también que una máquina vencería a un humano sobre el tablero. Al final fue un año antes, cuando Kasparov caía bajo la potencia de cálculo de "Deep Blue". Y aún va más allá en su singularidad sobre este asunto ya que asegura que en el futuro se crearán copias del cerebro y el cuerpo: "No va a ser una garantía de inmortalidad, pero conseguirá que nuestro destino esté en nuestras manos". Este "transhumanismo" acabará con la noción actual de la muerte. "Hoy si rompemos un ordenador contra el suelo, podemos recuperarlo desde una copia de seguridad".

Pero lo que aún está por ver, es que si esa información que recuperamos en una copia, y podemos trasladarla a otro ordenador nuevo es equiparable a los seres humanos...Un cerebro no se puede trasplantar a otro cuerpo, ni siquiera una copia de ese cerebro. A día de hoy, los científicos eso lo tienen claro.

Aunque es cierto que aún podemos seguir especulando sobre todas estas cuestiones, porque llegará el día, quizás, en que todo esté tan mecanizado que para circular por las calles con nuestros automóviles libremente tengamos que pagar una tasa extra, al doblar cualquier esquina...como a cualquier puta, chapero o celestina que te salga al paso, sólo que en éste caso no será opcional...y los viandantes tengan que introducir unas monedas en el cajetín del cambio de señal de semáforos...quizás llegue a ser todo tan virtual como lo son hoy esas ecuaciones filigranescas y fraudulentas de las grandes finanzas, en las que unos pocos se lo llevan crudo dejando en la indigencia al resto de los mortales. Tiempo al tiempo, aseguran algunos que han abierto los ojos y ya ven las orejas al lobo...