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Soy imprecisa, poco inteligente, y demasiado malvada. ¿Qué significa malvada? Que no me importa ver sufrir a la gente. De vez en cuando, me gusta. "Tres veces al amanecer"

sábado, 25 de octubre de 2014

Glosolalia, Xenoglosia…


Las palabras a veces crean frases inconexas, otras veces frases vacías y otras, vergonzantes. Hay frases mudas y huérfanas de gestos. Y se pueden pronunciar sin ademanes o con aspavientos.

Cuando no hay argumentos las palabras se pueden adornar de gran aparato ceremonial. También bajando el tono con astucia hasta el murmullo para luego elevarlo hasta que estalle como un trueno.
Las palabras usadas con maestría pueden ser como polvos mágicos que se esparcen entre la concurrencia… cadencias bien usadas con oportunos silencios.
Técnicas todas éstas para despertar a un auditorio pasivo.
Y una vez que se termina el discurso lo que se comenta es lo bien que domina la oratoria el conferenciante. Y ahí se queda todo.

Pero…

Si las palabras se pronuncian como si fueran dirigidas al corazón de un juez inflexible, empedernido. Si se pronuncian como el reo de muerte que pide justicia al tribunal… entonces de lo que se trata es de llegar al corazón de los oyentes y hacer que el propio corazón del discursante afluya a su boca… y se abandone al lenguaje… para tomar de sus labios frases como si fueran pájaros echándolos a volar, palabras autenticas que salen con alas y se despliegan sobre los oyentes y los conducen en peregrinación hacia un santuario buscando un milagro… verdades de todos que arranquen las vendas de los ojos para vernos las caras y hablar todos en un mismo lenguaje…

Y…

Tal vez lo que nos falte sea poesía en la política, ya que, economía, finanzas, el fondo monetario, sean conceptos ininteligibles para el hombre del pueblo. Porque si dos ladrones más dos ladrones son cuatro ladrones…
¿Para qué buscar las cinco patas al gato?


domingo, 19 de octubre de 2014

Nunca me he cuestionado si las monjas están capacitadas para la educación de las niñas



Más de una vez me pusieron mirando a la pared… y yo ante tal humillación lloraba de rabia.. y parecía como si a Sor Amalia eso la encantara.  No nos dejaban hablar entre nosotras, y como yo tenía la manía de hacer constantemente preguntas… aunque las hiciera al aire, la monja siempre estaba al acecho para pillarme. Por último me puso al final del todo, en un pupitre a mi sola, sin la compañía de ninguna niña…

Casi todo el tiempo estaba distraída, miraba a la ventana, en los días grises me gustaba contemplar cómo resbalaba la lluvia por los cristales…“mierda de monja”, pensé, pero lo debí decir en voz alta porque Sor Amalia se levantó de la mesa, vino hacia mi blandiendo una regla con la que se daba golpecitos en su mano izquierda. Yo al ver el castigo que se me venía encima apreté los puños con todas mis fuerzas y empecé a llorar a mares…

Un día cuando terminó la clase, me dijo que esperara un poco hasta que ella volviera…¡no volvió y me dejó encerrada! Mi abuela harta ya de esperar y preocupada fue a hablar con Sor Amalia y, simplemente la monja se disculpó diciendo que se le había ido el santo al cielo… Mi abuela por supuesto  que quiso armar una buena; “remover Roma con Santiago“… Pero con la iglesia habíamos topado. Así que ya no volvimos más a ese colegio.
Esto es sólo un botón de muestra de lo que me pasó a mi y a otras niñas, porque Sor Amalia tenía un puntito de sadismo y utilizaba a las niñas…

Yo tenía una amiga, Marta, que era más amiga que las demás (todas las niñas teníamos una amiga del alma) y los atardeceres de verano tumbadas en la playa nos dedicábamos a pronunciar palabras; aquellas que las monjas no nos dejaban decir:

--¿Y pene? ¿qué es pene?
--Pues creo que es falo
--Ah, sí, falo, que es eso que algunas estatuas antiguas tiene como un palo muy grande
--Que no, tonta, que es por donde mean los hombres..
--Ah, vale, ya sé, es eso que el jardinero del cole llama chorra.
--Carajo… ajajá..
--Cipote.
--Cola.
--Minga.
--Nabo.
--Órgano.
--Paquete.
--Picha.
--Pijo.
--Pilila.
--Pinga.
--Pito.
--Polla.
--Rabo.
--Verga.

--¡Shh!…Marta ¡Qué estamos en pecado mortal!
--¿Sí? Pues que se jodan las monjas.


domingo, 12 de octubre de 2014

Alegato a la mentira


“Todo el mundo es una escena
Sobre la cual los hombres y mujeres
Son pequeños actores que vienen y van.
Un hombre ha de hacer muchos papeles en la vida”
Shakespeare, en la pieza
“Como gustéis”

Creo que muchos de los que andamos por aquí merodeando es porque nos gusta leer… sentimos esa curiosidad, a veces malsana, de ver cual es la última ocurrencia. Pero también a algunos les gusta leer algo más serio, como por ejemplo, libros. Dicho así parece muy rimbombante, porque en realidad de lo que somos amantes es de contar historias inventadas… y algunas veces hasta contamos nuestra propia historia.

Pero dicho esto, y poniéndonos un poco más serios, muchos de nosotros tenemos una debilidad: amamos a los creadores de historias, a los de verdad: a los que a semejanza de Dios nos van contando historias increíbles, historias que nos emocionan, que nos acarician la piel, que nos pellizcan el alma y, nos humedecen los ojos con sus imitaciones a la vida; con sus tragedias griegas al estilo moderno. Los escritores son como Dios, que ven más de lo que observan… o se erigen en el Olimpo de los dioses, que aún es mejor…

Sobre el blanco nevado de la nada van creando coreografías negras, bailes de letras, saltos y brincos de palabras. Igual que el Gran Hacedor, disfrutan al hacerlo y quieren compartirlo. Gastan su talento y son capaces de dejarse la piel. No les importa morir porque saben que resucitarán en su obra.

Nosotros, los que estamos aquí, disfrutamos con la lectura, porque a través de ella indagamos en otras vidas… decimos esto es increíble, esto no puede ser verdad, esto es de película…¡La vida es cine! Y sólo el que es capaz de comprender eso, es el que está más cerca de la verdad.

Pero en resumidas cuentas ¿qué más da que todo aquello que es mentira lo aceptemos como verdad? Y…¿Quién puede estar en posesión de la verdad? ¿De verdad, de verdad que no está nuestra vida rodeada  de pura mentira? ¿No son estas las preguntas que nos salen al paso, parándonos los pies, zarandeándonos, agarrándonos por las solapas? Todos estamos alejados de la Verdad. Y los que se ponen el marchamo de autenticidad; esos presuntos auténticos… los que aseguran que ellos nunca mienten.. já, já… a mi esos me dan risa.

Nacemos entre mentiras. Estamos aquí porque un Dios todopoderoso insufló vida a un muñequito de barro… y a mi me trajo la cigüeña …aunque si es cierto que vine de París. Pero nada es lo que parece. Somos pura contradicción. Y en medio de esa ambigüedad, creemos en cualquier cosa… desde que la mujer vino de la costilla de Adán, hasta que nos han sacado de la chistera del Gran Prestidigitador…¡Hágase el Hombre, Voilá! O como dijo aquél  personaje Shaquespeariano: “Estamos tejidos de idéntica tela que los sueños y nuestra corta vida se cierra con un sueño…” O como lo dijo Nietzsche: “Quien escala las más elevadas montañas se ríe de todas las tragedias de la escena o de la vida”.

Leemos para soñar, para reír, para llorar… incluso, leemos para aprender. Sí; uno termina intentándolo… escribir dicen que es un arte…  lo dijo aquel gran artista: “imitando se aprende; no es plagiar, sólo es intentar iluminar las ideas desde otro ángulo de enfoque; crear una luz que las trasforme… con arte”: “El secreto de la creatividad es saber cómo ocultar tus fuentes”: Albert Einstein. Y el gran Pablo Picasso aún fue más lejos: “Los buenos artistas copian, los grandes roban”…Y no olvidemos al genial Charles Chaplin que aún haciendo una versión propia, fue acusado por plagiar en “Luces de la ciudad” el cuplé “La Violetera”.Y es que como reza un proverbio: “No hay nada nuevo bajo el sol”. Todo lo que se te pueda ocurrir ya estaba ahí antes. Sólo necesita un nuevo ángulo de foco. 

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Busqué la ciencia, y me enseñó el vacío.
Logré el amor, y conquisté el hastío. 
¡Quién de su pecho desterrar pudiera, 
la duda, nuestra eterna compañera!. 
¿Qué es preciso tener en la existencia? 
Fuerza en el alma y paz en la conciencia. 
No tengáis duda alguna: 
felicidad suprema no hay ninguna. 
Aunque tú por modestia no lo creas, 
las flores en tu sien parecen feas. 

Te pintaré en un cantar 
la rueda de la existencia: 
Pecar, hacer penitencia 
y, luego, vuelta a empezar. 
En este mundo traidor, 
nada es verdad, ni mentira, 
Todo es según el color 
del cristal con que se mira. 

Ramón de Campoamor


lunes, 6 de octubre de 2014

Instinto… amor



¿El amor es humano?
¿En el instinto protector de una madre hay amor?
¿Dios es amor?

Dice Pablo a los corintios:

"Aunque hable las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, no soy más que una campana que toca o unos palillos que resuenan, si no tengo amor no soy nada...El amor no es egoísta, no se irrita, no toma en cuenta el mal."

¿Es Dios la encarnación del amor?
¿Nos da oportunidades sin fin?
¿Cuántas oportunidades le dio a Adán en el Paraíso?

Más tarde, la Escritura, nos insta a perdonar hasta siete veces. Después llegó Jesús. Aquel hombre de Nazaret, y nos dijo que eso no era suficiente; que había que perdonar, no siete veces, sino setenta veces siete.

¿Es pues, el amor, una gran obra humana?
¿Un sentimiento de los humanos que crece hacia Dios?



lunes, 29 de septiembre de 2014

Sus globos oculares rotan hacia el interior para escanear el cerebro


Secuencias
Y
Con
Secuencias

Poniendo los puntos sobre las ies.
“Golpear” es en la vieja jerga teatral “ver”.

Las flores recolectadas por Ofelia; mandrágoras y orquídeas… lo cual era inquietante… pues este comportamiento alarmaba aquel entorno suyo tan puritano. Algo para volverse loca…

Orqui…(prefijo) algo que hace referencia al órgano reproductor  del hombre indicando semejanza. Flores zigomorfas que cuando maduran aparecen invertidas con respecto a su posición original, pues su eje ha dado un giro de 180º grados. (Orquídeas).

Mandrágoras. Eran como un afrodisíaco potente y estimulante sexual, así como amuleto para la buena suerte en los asuntos de amor.

Génesis 30:16
Y cuando Jacob vino del campo por la tarde, Lea salió a su encuentro y le dijo: Debes llegarte a mí, porque ciertamente te he alquilado por las mandrágoras de mi hijo (que había encontrado en el campo). Y él durmió con ella aquella noche.

Cantar de los Cantares 7:13
Las mandrágoras han exhalado su fragancia, y a nuestras puertas hay toda clase de frutas escogidas, tanto nuevas como añejas, que he guardado, amado mío, para ti.

(A veces descubrir es más útil que inventar…)


domingo, 21 de septiembre de 2014

Prefiero discutir contigo que hacer el amor con otro


Cuando pienso en todas esas vidas de ficción, en todas esas comedias denominadas románticas, todos esos líos, enredos y circunstancias… todas esas trifulcas… pienso que todo eso es peccata minuta comparándolo con esto nuestro. Y los dos sabemos que nuestra relación siempre está pendiente de un hilo porque estoy un poco loca… y más loca cuando tú me pones… y mis promesas no tienen ningún valor debido a mi volubilidad. Me aburren las relaciones serenas, tranquilas. Y lo sabes perfectamente. Eso de que no ocurra nada fuera del guión… esas cosas tan previsibles… como cuando estás viendo una película y en una escena determinada adivinas el diálogo casi al pie de la letra… sí, ríete, sabes que eso nos pasa muchas veces, y todo es tan previsible…

…y todo se puede parar ¡todo! ¿todo?

…y es entonces cuando te das cuenta de que hay que improvisar…. Y es cuando te pido que reacciones porque sabes lo que quiero: quiero que todo sea distinto… y que tengas el valor de llevarme de la mano por vericuetos inexplorados donde el deseo humano es una esencia ambivalente, deseo amoroso y deseo homicida, ambos inconscientes y prohibidos… y  que seas el dueño de nuestro pequeño universo… y que todo lo llenes con palabras fuertes, duras, metáforas obscenas; delirios que queden colgados de la voz de los ecos… poesía puntual elaborada para estos casos, para volar lejos de nuestro mundo cotidiano, asesinando a la razón, mordiendo laberintos de sangre… enardecidos, acalorados, ardiendo en la lujuria y cada beso tuyo es un insulto abriendo cicatrices en la piel… y me insultas y me tratas como a una perra en celo… y  yo trato de ponerme a la altura con gilipolleces…y tú me reprendes porque lo esperas todo de mi… y entonces me pides algo más elaborado, más creativo, no te vale que te diga: “Haz que el mundo explote entre mis piernas. Mátame (plagio)” y sacas tus armas de guerra y me envuelves con palabras guturales convertidas en gemidos; sonidos estremecedores que me destrozan viva en esa enajenación transitoria, sin sentir ninguna culpa ya que eso es un atenuante y, entonces nos cegamos con esa luz oscura fuera del tiempo y de todo… llegando al maravilloso preludio de un ¡Grandísimo polvo de reconciliación…!…¡GRANDÍSIMO!


lunes, 15 de septiembre de 2014

Secretos y mentiras



La única herramienta que tenemos para llegar a profundizar en nuestra mente inconsciente es nuestra mente consciente. Para algunos estudiosos como Freud y Jung, les sirvió como punto de partida para tirar adelante por ese camino y tratar de comprender qué  se oculta en esa parte oscura de nosotros. Y pronto comprendieron el obstáculo auténtico y sutil, incluso traicionero, ya que nuestro lado consciente no quiere saber nada del otro lado: el inconsciente. Nuestro único aliado esconde un interés personal. La mente consciente está tan comprometida en la relación con la identidad que puede pretender que nada más exista.

Quizás, interiormente, todos ocultemos a una Penélope, como la que bajaba a escondidas cada noche para deshacer  lo que había tejido durante el día, manteniendo así el tapiz inacabado. La reina de Homero siempre devolvió con seguridad su trabajo al punto de partida, a “casa” para no tener que comprometerse nunca con sus pretendientes.

Pero ¿por qué ese afán de mantenernos en la oscuridad? ¡Qué alarmante es que podamos tener secretos de nosotros mismos! Quizás esto explique por qué preferimos condenar a alguien como un absoluto mentiroso antes de comprobar que cree en la mentira que ha defendido. Y lo más complicado de todo esto es que dentro de nosotros tenemos a un saboteador escondido ¿un saboteador escondido del inconsciente? Suena poco creíble, porque un saboteador externo sucede a menudo, pero… sabotearnos a nosotros mismos… Somos expertos en no querer saber, la mayoría de las veces cerramos los ojos ante las evidencias; ojos que no quieren ver corazón tranquilo.. Y en nuestros párpados desatentos se cuelgan sueños cargados de significados, sugerentes, que nos hacen conocer los suburbios escondidos de nuestra alma, ese submundo que no queremos conocer ni deseamos ver cuando estamos despiertos...