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Soy imprecisa, poco inteligente, y demasiado malvada. ¿Qué significa malvada? Que no me importa ver sufrir a la gente. De vez en cuando, me gusta. "Tres veces al amanecer"

lunes, 28 de julio de 2014

…esa autocensura…


Anoche estuve soñando…
Anoche estuve soñando… dormida.
Y en ese sueño  visualicé cosas horribles. Seguro que todo eso se anidaba en mi subconsciente y afloró en mis sueños. Y como en los sueños uno va por libre… no quise actuar sobre esas emociones; no quise decirles “no”.

Puede que esos sueños tan extraños sean como una evasión, como una defensa programada para que esos conflictos no dañen nuestra mente. Esa ambivalencia  de odiar el dolor y a la vez provocarlo… así que inevitablemente intentamos controlar lo que sentimos.

Sin embargo, es agotador seguir diciendo “no” en nuestra realidad, y simulamos que estamos a salvo de ciertas emociones embarazosas. Nos convencemos de que esos pensamientos e impulsos no existen en nuestro interior. Pero son parte de nosotros. Así que nos convertimos en policías de nuestras imaginaciones a todas horas.

Pero siempre podemos mentir, en primera instancia a nosotros mismos, y creernos que nuestras mentiras son verdad. Y  así nos convertimos en una autoridad; pensamos que podemos arrestar a esos sentimientos que no nos gustan, porque hipotéticamente podrían conducirnos al crimen. Así que metemos en prisión a esos pensamientos que abren una brecha en nuestra paz. Aparentemente todo queda bien organizado. Pero esos “malos” pensamientos van para largo y creen que nunca habrá juicio.. Y no se admite el hábeas corpus, sólo la detención permanente sin cargos.

Ocasionalmente reflota la frustración y los prisioneros se rebelan. Pero la policía, una vez más, reprime la insurrección con ferocidad. Encierra a los pensamientos amotinados en celdas más estrechas y dobla los sedantes…

Ahora ya no hay escapatoria, así que te olvidas del asunto y  vas a tus  aconteceres cotidianos, amortiguando en lo posible tus inquietudes. Procurando disfrutar de lo que la vida te ofrece. Tratando de llevarla de la manera más normal. Te relajas y tratas de disfrutar del aquí y ahora. Te pones al día en los estrenos cinematográficos, conciertos, lecturas afines y representaciones teatrales… 

Pero… 

De vez en cuando vuelven a atacarte los fantasmas… cuando vas al cine o al teatro y  ves a otros sintiendo en esas representaciones magistrales lo que tú no te atreves a admitir que  sientes… y ves como esas celdas se abren y se airean… entonces es como si nos despertaran a bofetadas…

Morir, dormir;
Dormir, tal vez soñar… Sí, ahí está el obstáculo.



lunes, 14 de julio de 2014

Sobre el TERROR….



Terror
Definición:
miedo muy intenso.
Espanto, pavor.
Todo aquello que lo produce.

Terrorismo
Dominación por el terror.
Sucesión de actos de violencia
para infundir terror.

Terrorismo de Estado
El terrorismo de Estado consiste en la utilización de métodos ilegítimos por parte de un gobierno orientados a inducir el miedo o terror en la población civil para alcanzar sus objetivos o fomentar comportamientos que no se producirían por sí mismos. Dichas actuaciones se justifican por razón de Estado.

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En un principio la palabra “terrorismo” solía utilizarse con mucha frecuencia, para definir esa táctica de una forma de violencia que utilizaba la política de Estado: terrorismo de Estado. Terrorismo legal, podría decirse con más rigor. Claro que eso se puede ir tan fácil de las manos… que después se “inventó” una definición más precisa ya que en si misma esa palabra está cargada de ambigüedad, y en consecuencia, eso dificulta una definición nítida. Así que se extrapoló a “grupos terroristas”…

De los grupos terroristas que nacen del pueblo para reivindicar derechos, se ha escrito ya ríos de tinta… No seré yo ahora quien hable de un tema que desconozco casi por completo. Aunque si digo que algunas periodistas, sí, sí, mujeres, claro… que han dejado escrito sobre algunos aspectos del terrorismo, refiriéndose concretamente a las mujeres. Y de forma más específica refiriéndose a las dirigentes y militantes de ETA (hacen  un estudio sólo sobre las mujeres), dicen que “las hay alcohólicas, otras son putas, descerebradas, aunque algunas escritoras sublimes” (¡menos mal!)…Se dice que algunas son vulgares y otras elegantes. “Las hay ninfómanas (?), verdaderas psicópatas o simples comparsas de sus novios“. Como puede apreciarse nada imparciales en estos análisis sobre las mujeres de ETA.

Sabido es que en la actualidad ya nos hemos librado de ese terrible problema. Esperemos que sea para siempre.

Tengamos en cuenta, también, todas esas tácticas, heredadas de la dictadura franquista, para mantener el orden y erradicar el terrorismo que se han ido ejecutando por algunas autoridades. Sabemos de sobra que las leyes se pueden tomar por el rabo o por los cuernos. Tomar el rábano por las hojas, como dice el pueblo. Y tan cerca como han estado siempre, y no tan lejos de esos intensos interrogatorios improcedentes, cayendo en esos socorridos eufemismos con los que son bautizados: interrogatorios de tercer grado.
Y de todo esto se ha hecho un tótum revolútum que ha servido a los políticos para usarlo torticeramente en sus campañas; de unos y otros para manipular al pueblo. En todas las organizaciones mundiales, estructuras sociales, estamentos, sectas, organismos estatales, cualquier organismo, sea del tipo que sea, siempre hay una escala de organizaciones gregarias al servicio de esas cúpulas. A estas alturas, los políticos ya deberían  tener un criterio claro sobre la palabra “terrorismo” y demostrar su categoría política para olvidar el tema ETA usándolo ahora como arma arrojadiza.

Porque el pueblo quiere vivir en paz, y  no sentirse aterrorizado por los “Real decreto ley” que aprueba un gobierno que usa y abusa de su mayoría “absolutista“.Y aún con esa premisa tienen la desfachatez de  acusar al pueblo de que no es optimista. Cuando vemos a un hombre luchando en medio de una docena de policías, raramente se pretenderá que sea optimista; normalmente lo que hará es  defenderse para no ser herido.


miércoles, 9 de julio de 2014

La vida


Hay días en que parece que estalla la vida.

Al despertar, sin saber cómo ni por qué sentimos una súbita alegría. O como lo diría un escritor, un alborozo impetuoso… un despertar que trae consigo una excitación inexplicable. Como si algo dentro de nosotros hubiera florecido de pronto… ¡y todo parece tan sencillo!

…y me siento llena de luz, estoy como iluminada; es una luz que se extiende por toda la habitación… tocando con mis manos un alivio para todos mis males.


Y sin embargo….a la mañana siguiente…

otra realidad  con su cínica sonrisa nos golpea.. Cuando creíamos que nos levantaríamos silbando de alegría… impacientes por experimentar el mismo momento de entusiasmo… de pronto nos encontramos decepcionados. El pasaje gozoso anterior a muerto. Nada queda excepto una concha vacía, y seremos incapaces, hagamos lo que hagamos, de recordar qué es lo que nos hizo alcanzar aquel estado. Y entonces veremos, con más claridad real, que nada se puede hacer. Sucede, y ya está.

La vida está más allá de nuestro control, y eso no nos gusta demasiado. La vida puede dejarnos tirados en cualquier momento, y eso no nos gusta nada. Así que muchas de nuestras estructuras de pensamientos, palabras e historias están diseñadas para disfrazarla,  esa es la más incómoda de nuestras realidades. En rigor nunca podemos fabricar vida. Dejamos que la vida pase a través de nosotros y en cualquier caso cuando nos sentimos llenos de vida, es ella la que manda, es su gracia Y nosotros su herramienta. La vanidad podrá engañarnos para que creamos otra cosa, pero nunca fabricamos vida. No existe el estado de vida. No existe el estado de gracia. Sólo podemos esperar algunos momentos en que la vida nos complazca, y ni siquiera entonces sirve un esfuerzo de la voluntad.
La vida sigue y pasa ante nosotros, a veces nos mira de soslayo, e incluso nos hace un guiño; nos engaña haciéndonos creer que somos los dueños de nuestro destino… pero todo son espejismos como el que desea agua en el desierto.





lunes, 30 de junio de 2014

Un accidente


A veces el Tiempo desobedece las reglas que hemos inventado para él. El testigo de un accidente de tráfico experimenta el tiempo  de forma muy peculiar. Escucha el chirrido prolongado del frenazo y un grito interminable mientras que una bicicleta choca contra un automóvil. El ciclista sale volando por los aires y parece flotar y dar vueltas por encima del coche antes de atravesar el parabrisas, destrozándolo. El peatón se encuentra de pronto volviéndose lentamente para telefonear a una ambulancia. Las estridentes luces azules tardan siglos en llegar, pero finalmente el médico de urgencias diagnostica  que tanto el ciclista como el conductor están arañados aunque ilesos, y el peatón se da cuenta de que toda esta compleja coreografía a cámara lenta se ha completado en tan sólo unos segundos: el conductor y el ciclista ilesos, la ambulancia que llega, el parabrisas destrozado, el ciclista por los aires, una bicicleta que choca contra un automóvil, el chirrido del frenazo, el grito estrepitoso y el peatón llamando por teléfono.

Así esta mañana mis ojos atónitos han contemplado una secuencia en la que el tiempo ha quedado frenado, detenido. Un accidente en uno de esos momentos en los que algo raro le pasa al tiempo, mostrando anticipadamente lo que aún no ha sucedido… y nos hemos llenado de “algo” que no conocíamos del Tiempo, ese tramposo desconocido que si nos anticipamos a él nos cambia las reglas del juego.


domingo, 22 de junio de 2014

De un gallinero no sale un ave fénix


Ahora la noche es diferente para el rey.
Ahora la noche esconde y revela.
La noche encubre más y,  al mismo tiempo, se vuelve más peligrosa. Ahora la noche es una noche diferente. Y no sólo ha cambiado la noche, sino que también el balcón se ha trasformado en otro extraño. La noche es diferente para el rey porque las apuestas de la noche se han elevado repentinamente. Y ahora el balcón puede ser más protector, o más frustrante, o más tonto, quizás más importante y más trascendente… ahora el rey no sabe si tocarlo o rechazarlo; cómo inclinarse en él, o tal vez  sentarse y esconderse.(1)

En los ensayos del teatro se suele recordar un viejo adagio teatral, el cual dice que no puedes interpretar al rey: es la corte la que debe hacer ver que eres el rey. Si el rey no cree que la corte le ve como rey, entonces el actor tendrá que andar “haciendo” de rey.  Y si el actor no cree que la corte le ve como rey, entonces no será lo bastante libre para interpretar su papel. (2)

¿Y el papel de la reina consorte? Ahora hay mucho más en juego para la reina. Hay que saber si se ruboriza o no, si siente el viento frío en las mejillas, si el aire es más difícil de respirar. Ahora todo cambia para ella. Hasta en la intimidad de sus aposentos… quizás el rey quiera seguir viendo a una mujercita enfadada… o quizás a la chica inteligente de siempre, o, tal vez, a una reina de pasarela.

Si lo hacen bien ya no les permitirán jugar con los cambios. Ahora se verán moldeados por su espacio, igual que la costa es esculpida por el viento y por el mar. El acantilado no decide su forma, son los golpes del cincel del mar y del viento… naturaleza que va a su ritmo y te puede dejar tirado en la resaca…

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(1) En este pequeño fragmento de texto hay ocho noches… no es una oferta de hoteles, tampoco una cacofonía; es un ocho que si lo tumbamos representa a lo infinito. Porque también hay monarquías que parecen infinitas. Así que mejor no tumbar al ocho.

(2) Aquí aparece seis veces la palabra rey, que se puede traducir como “seis  Felipes” o… Felipe VI.

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Ahora un poco de circo para olvidar la tragedia: la casta-fauna.



lunes, 16 de junio de 2014

Los ojos de la máscara


Si nos ponemos una máscara. Si nos tapamos el rostro con una máscara, no es una paradoja que parezcamos otra persona. Porque la máscara nos aporta otra (Más) cara. Y seguimos siendo una persona, porque con máscara o sin ella somos nosotros mismos pero enmascarados. “Phersu” era el término etrusco para definir a un hombre enmascarado, la palabra evolucionó  entre los romanos a “persona”, que significa máscara. Finalmente, el término se convierte en person en inglés moderno. Es muy desconcertante que máscara, actor y persona puedan ser la misma palabra.

La persona enmascarada ve el mundo a través de los ojos de la máscara. Pero tanto para un actor como para un escritor, la máscara es algo excelente…
Para el actor puede destruir la timidez. Para el escritor, la máscara silencia la identidad personal. Es más, la máscara permite al escritor hacer cosas prohibidas: no será culpa del escritor, sino de la máscara…



domingo, 8 de junio de 2014

…un ruido de granos lleno de saco…


Hoy comienzo este post partiéndome de la risa.

Y si me da la risa es porque no es habitual en mi hablar de una persona de forma tan directa. Se trata de un seguidor de éste blog. Él podría habérmelo dicho de forma abierta, para que todos lo leyeran. Pero no. Ha preferido decírmelo “a la cara”. Y si ahora le estoy contestando, no es porque quiera eludirle. Ya le he contestado en privado. Pero su réplica ha sido aún más patética. Si él quiere, puede volver a la carga, en abierto. Por mi no hay problema.

Pero para que vea que no le guardo rencor, éste post es para él. Con el permiso de todos ustedes, porque de verdad que me apetece darle a este asunto otra vuelta de tuerca…


…un ruido de saco lleno de granos…

Zenón
El rey de la paradoja

Por sus argumentos dialécticos dirigidos precisamente contra la concepción dialéctica de la realidad y basados en la defensa de la demostración de lo absurdo, fingiendo aceptar los puntos de vista del sentido común sobre la realidad y multiplicidad de las cosas, destacó en argumentos contradictorios de una agudeza increíble sobre la lógica:

“Al caer al suelo un saco de granos no puede producir ruido alguno porque no lo produce cada uno de los granos al caer separadamente”
“no puede” producir ruido alguno
Porque “no” lo produce al caer uno a uno.

A los lógicos contemporáneos estas aseveraciones les daba mucho que pensar, como aquellos argumentos sobre la fragmentación del movimiento, el más famoso de los cuales; el de Aquiles y la tortuga.

Los griegos se interesaron en la discusión de las “aporías” (paradojas). En lógica destaca la llamada “del mentiroso” o “del cretense” (que no cretino). Su formulación correcta es: “En éste momento estoy mintiendo”. Formulación más correcta: “el comunicado p es falso”, donde p es el enunciado: “el comunicado p es falso”. La paradoja surge de que el enunciado se refería a sí mismo con la atribución de falsedad, autorreferencia que es característica de muchas paradojas denominadas “semánticas”, “lingüísticas”, para diferenciarlas de las matemáticas, sin que exista una diferencia clara entre ambos tipos. Las paradojas de autorreferencia preocuparon desde la antigüedad y la primera solución general fue dada por Tarski en 1936, con la distinción entre “lenguaje objeto” y “metalenguaje”: en un lenguaje convenientemente formalizado, la referencia a sus enunciados sólo es posible mediante un metalenguaje. Porque todas las paradojas, sobre todo las zenonianas, sólo pueden resolverse utilizando la noción de serie infinita del cálculo infinitesimal…

¡Cálculo infinitesimal!

Y…
… no tengo más que decir…¡Ah! sí, tan sólo una cosita más: Y es que me gusta escribir para mentes despejadas…