El mayor de nuestros errores es insistir en una racionalidad y coherencia de la cual la realidad, sencillamente, carece. La vida es más casual y caótica de lo que nos atrevemos a aceptar.
Hay muchas razones por las que hacemos las cosas. Hay muchas razones por las que nos enamoramos. Algunas de estas razones jamás las conoceremos. Y es muy posible que para ciertos hechos y sentimientos, simplemente no haya razones. A veces en la vida hacemos apuestas en alza, nos arriesgamos, pero el tiempo, ese imponderable, siempre nos hace trampas... Ante esas disyuntivas, siempre me escudo con una simple frase: "A otra cosa mariposa".
Y...
todo en esta vida tiene sus razones (sin razones), que a simple vista se nos escapan...
Una característica típica de las mariposas son las escamas, que cubren el cuerpo entero de los adultos, sobre todo las alas; el nombre Lepidóptero significa “alas con escamas”. Además de las escamas, presentan numerosos pelos en diferentes partes del cuerpo y, a veces, también en las alas. Las escamas de colores, superponiéndose unas sobre otras como las tejas de un tejado, forman los maravillosos y elaborados dibujos de las alas; los colores se producen químicamente por pigmentos y físicamente por difracción y refracción de la luz. Es muy difícil ver el esqueleto en sí bajo las escamas y los pelos que lo cubren, y es necesario quitarlos para poder ver las partes individuales del esqueleto. Una mariposa que haya sido “desnudada” parece una muñeca de juguete con articulaciones móviles.
Manuel María Torres Rojas















