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Es preciso llevar algún caos dentro de sí para poder engendrar estrellas danzarinas. Nietzsche.

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No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos viven tan irrealmente; porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría. Hermann Hesse.

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¡¡Déjame con la boca abierta!!

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Si la personalidad humana no adquiere toda su fuerza, toda su potencia, entre las cuales lo lúdico y lo erótico son pulsiones fundamentales, ninguna revolución va a cumplir su camino. Julio Cortázar

martes, 15 de mayo de 2012

La viuda del androide


Me mandaron allí como último recurso, por la maldita razón que me envían siempre cuando trabajos que deberían ser sencillos acaban complicándose y todo el mundo pasa del tema como si fuera una patata caliente y nadie tiene ni idea donde estuvo el origen del error.

Me dijeron: Hay una viuda a la que le falla su androide. ¿Le falla su qué?, pregunté.Su androide, me confirmó el jefe de atención al cliente mientras imitaba el gesto de arquear un brazo entre risas, ya sabes, el androide, repetía imitando el gesto de elevar su extremidad superior derecha como un payaso de circo, tan divertido consigo mismo y su visión del asunto como un chimpancé que se estuviera mirando al espejo por primera vez. El androide, insistía, ya sabes, el androide. Ha venido muchas veces, no es la primera vez que viene a quejarse. Según la tipa, su androide tiene un comportamiento anormal. El problema es que aún está en garantía y quiere que se lo cambiemos. Y ahí es donde entras tú porque, olvídate amigo, no se lo podemos cambiar. La empresa no puede permitirse esa publicidad. Ni siquiera estamos seguros de qué es lo que le pasa o qué es lo que cree ella que le pasa. Cuando le preguntamos al imbécil de Pinkerton, que fue el que le atendió en primer lugar, apenas consiguió balbucear una explicación coherente. Averígualo, habla con ella a ver que te dice, mira a ver si la puedes conformar. Entre nosotros, yo nunca me compraría un androide de esa clase, pero, si lo hiciera, desde luego lo que jamás se me ocurriría sería quejarme de un "funcionamiento anormal".

El jefe de personal era siempre así de gracioso. Terminaba siempre la exposición de los casos más ridículos con una moraleja de cosecha personal que sintetizaba sin nombrarlo su credo favorito: "es una mierda, amigo, pero mejor tú que yo". Uno se sentía realmente reconfortado después de asistir a la representación física de su carcajada mental, uno casi sentía tanto regocijo como un pelotón de soldados a punto de abandonar una trinchera en medio de una lluvia de balas.

Así que me marché sin saber muy bien qué pensar, a la dirección que me habían dado para entrevistarme con "la viuda del androide". Al fin y al cabo, la empresa me pagaba por ejercer la última barrera de contención, por contener toda la mierda antes de que se dispersara o viera la luz pública y pudiera tener consecuencias económicamente indeseables. La verdad es que me daba un poco igual. Mi semana no estaba transcurriendo de una manera exactamente mágica así que no consideré que aquel caso pudiera empeorarla mucho más.

Aparqué enfrente de la acera de la casa adosada donde me habían dicho que vivía la viuda del androide. Suspiré y me anudé la corbata del modo más elegante que pude. Después aromaticé mi aliento y la barbilla, también el cuello de la camisa con el perfume de la empresa y me dispuse a salir del coche con mi mejor sonrisa.

La viuda del androide me abrió la puerta diez segundos después de pulsar el timbre. Era una mujer morena de unos treinta y cinco años, de ojos bellos y muy expresivos. No era alta aunque su cintura sinuosa, destacaba su figura y le proporcionaba un talle tan erótico como distinguido. Sus pechos, que asomaban sin timidez a través del escote diplomático que lucía, resistían con elegancia el trágico empuje de la gravedad. Hablaba con calma y tenía un acento dulce que proyectaba una melancolía ciertamente atractiva. Tras presentarme, me condujo a una salita donde me invitó a sentarme y en la que, tras unas breves palabras de cortesía, empezamos ya sin más demora a profundizar en los detalles de mi visita.

--¿Sabe por qué estoy aquí?
--Claro: le envía la compañía donde compré a Gus.
--Perdone, ¿Gus?-pregunté con cara de extrañeza.
--Mi androide es un modelo VR7 pero yo le llamo Gus.
--Tengo entendido que no está contenta con su funcionamiento-proseguí.
--No, no lo estoy.
--¿Conoce las especificaciones de los modelos VR7?
--Las conozco de sobra. No soy una consumidora desinformada si es lo que pretende insinuar.
--No pretendo ofenderla, señora, sólo quiero ponerla al tanto de que hay modelos con prestaciones más avanzadas y que tal vez se ajusten mejor a sus necesidades.
--Para ser la primera vez que hablamos, me sorprende que conozca usted tan bien mis necesidades- comentó desafiante mientras adoptaba una posición más cómoda en el asiento.-Dígame-continuó- ¿Cuál cree usted que es la función básica para la que fue diseñado el VR7?
--El VR7 es un modelo de gama económica, diseñado para el contacto durante la etapa del sueño- repliqué- Su objetivo es el de suplir la presencia humana y proporcionar calor y afecto a la persona que comparta la cama con él. En rigor, se trata de un robot humaniforme programado para ser  un sustituto psicológico de la almohada. Acurrucarse junto a él suele ser lo habitual.
--Exactamente. Lo ha explicado usted muy bien. Le felicito.
--¿Y bien?
--Gus no cumple con esa función básica. Quiero que me lo cambien.
--¿Qué quiere decir?
--¿De veras tengo que explicarlo?
--Señora, estoy aquí para intentar resolver su problema- confesé mientras ensayaba uno de mis gestos de contrariedad favoritos.
--Está bien. Se lo contaré. Al principio, lo confieso, todo iba sobre ruedas. Mis amigas me habían recomendado la compra de otros modelos con, cómo decirlo, mayores prestaciones. Pero siempre he sido enemiga de tirar el dinero sin necesidad y, francamente, hace mucho tiempo que me basto a mi misma para esas cuestiones.

Tuve que hacer un esfuerzo para contenerme. Sonreí.

--¿Le parece divertido que una mujer se pueda bastar a sí misma?

No me lo parecía en absoluto. Muy al contrario, me parecía fascinante, tanto que tuve que apretar las piernas para no revelar lo fascinante que me parecía.

--En absoluto. Continúe, por favor, continúe.
--Pues bien. Durante los primeros seis meses, Gus fue justamente aquello que necesitaba, la solución perfecta para sobrellevar el tedio y la soledad de las noches abrazada al plumón  de la almohada. Su peso era perfecto, su hombro el adecuado, incluso su olor me subyugaba. Ya le he dicho que para otras cuestiones me basto a mi misma, pero alguien a quien oler, tocar y mirar- dijo haciendo una pausa tras enumerar el tercer infinitivo- esa ficción...me temo que es insustituible. Gus era todo eso y más, me servía fielmente para ese propósito de un modo en que ningún hombre lo hará jamás. Pero  luego, de repente, un día, empezó a fallar. Y eso es todo. No hay más.
--¿Eso es todo?
--¿Le parece poco? Le estoy diciendo que su cacharro no funciona.
--¿Puedo verlo?

A través de un laberinto de escaleras empinadísimas y estanterías secretas, la viuda del androide me condujo hasta un sótano que olía a polvo y humedad y que, más que un almacén, parecía una cripta. Dentro, en un armario, apilado como si se tratara de un traje de fiesta más o un amante que hubiera tenido que esconderse a toda prisa para preservar su identidad, estaba el androide.
--No, ese no. Es este de aquí- me espetó señalando a Gus- vaya, pensé, esta mujer parece que es una adicta a los robots desde hace tiempo...

Examiné el rostro de Gus. Era inquietante, tanto más cuando uno se imaginaba a su dueña con él. Nadie hubiera podido decir que era guapo, pero tampoco que la composición singular de sus facciones no despertara simpatías. Lo agarré del brazo y lo traje hacia mi elevándolo procurando no arrastrar en el proceso algún otro objeto. Cuando por fin lo conseguí, cometí una de las estupideces más grandes de mi vida.

--¡Hola¡ soy Gus, -dije imitando la voz del androide inerte mientras que con mi mano derecha elevaba la suya en forma de saludo.
La viuda del androide me derritió la piel con una mirada cargada de intensidad y ácido sulfúrico, pero no dijo nada.
Yo quise que la tierra me tragase. De repente pensé que había perdido todas mis posibilidades de la manera más tonta.

CONTINUARÁ...


martes, 8 de mayo de 2012

Iblís


Él es:

Iblís

Satán

El Diablo

Belcebú

Baal

Leviatán

El Maligno

Satanás

El Demonio

Lucifer

El Lucero del alba

La estrella de la mañana

En popularidad no le gana ni Dios.

Según el Corán, Él es el primero. El hijo de Dios más celestial y de extraordinaria belleza. Tan excelente y hermoso lo creó que le concedió atributos poderosísimos; le dio el dominio de los astros y de los vientos, y le dio el encargo de abrir las puertas al Sol de Oriente.

En estos tan sublimes términos la Escritura nos sigue relatando que como consecuencia de tanto poder y tanta belleza, llegó a creerse más grande que su Padre. Pero Dios, al fin y al cabo como creador absoluto, siguió creando criaturas. Y cuando creó al hombre, y viendo que éste también era hermoso, orgulloso de su obra se lo mostró al más bello de los ángeles, al príncipe; al Principal de las cortes celestiales.

Y dijo Dios:

--Póstrate ante Adán porque le he hecho perfecto.

Pero Iblís no quiso hacerlo.

--¿Quieres que adore a tu criatura hecha de barro, cuando a mi me hiciste de luz y relámpagos divinos?

Dice el Corán que Dios castigó a Iblís por su insolencia y le echó del cielo.

Y llegó el desafío:

--Me adorará a mi el hombre y no a ti.

Se autoproclamó Estrella de la mañana, y como ángel de luz fue rebautizado con el nombre de Lucifer, que es algo así como un ser resplandeciente en grado superlativo.

Y entonces...
Quiso saber...
¡Quién era su verdadero padre¡
¿Era el Dios de los judíos?
¿O era Eos?
¿O era Ush?
¿O era el hijo de la Aurora,
Diosa del amanecer,hija de Titán y
la Tierra y hermana de Helio, el Sol?

Las respuestas no estaban nada claras...y tuvo una sospecha: ¡No le habían contado toda la verdad¡

Convocó a sus hermanos en una asamblea, y en el debate salieron muchas cosas a relucir. No todos los ángeles tenían la misma procedencia...

Entonces supo quien era él.
Él era Quetzalcóatl.
Era el principal de una dinastía de dioses...
Era el Supremo que estaba por encima de todos los dioses,
más incluso que Abraxas.
Él estaba por encima del bien y del mal.

Él era...

Sencillamente

¡El Lucero del Alba¡

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  Nota.
El Ángel Caído, recordado en un artículo de hace unos años al estreno de "El día de la bestia" por Fernando Savater, me ha venido a la memoria cuando esta tarde alguien ha mencionado al demonio. Palabra descafeinada -decía Savater- cuando hablamos del Maligno. Y no digamos cuando lo recordamos como a Lucifer, el bello ángel de luz. Lo más contundente, decía el filósofo, es llamarle por su nombre, el Diablo que es el más genuino para nombrar a Satanás, porque conviene de vez en cuando dejar a los subalternos y volver al patrón. Por eso le había parecido pertinente que Alex de la Iglesia hubiese escogido Madrid para homenajear al Diablo ya que es la única capital europea que se adorna con una estatua del Ángel Caído.

jueves, 3 de mayo de 2012

La cara y la cruz


Para muchos de nosotros la cara, la faz, el rostro, es la cruz de nuestra existencia...La cara es sinónimo de fachada o frente de alguna cosa. Frontispicio. La cara es el anverso de las monedas. La cara es el rostro humano, asiento de la expresión y la mímica. La cara es (dicen) el espejo del alma...

Las caras pueden ser estrechas y largas (leptoprosopas), anchas y cortas (euriprosopas) o medianas (mesoprosopas)...

Así están las cosas...entre el laberinto y la caracola, entre el alfa y la omega (cara-cola). El esqueleto de mi cabeza (cala-vera)...sujetando ésta mente prodigiosa...¡y yo con estos pelos¡...

(Escribo sin ton ni son, a tontas y a locos, sin tiquismiquis, a cara descubierta y no se me cae la cara de vergüenza si digo que mi cruz es escribir aquí estas cosas.)

viernes, 27 de abril de 2012

Santa criatura, Teresa


Decía Esteban García-Albea, refiriéndose a la vida de Santa Teresa de Jesús, que había que sacarla de esas "interpretaciones maliciosas" cuando algunos escritores hacen alusión a sus éxtasis buscando componentes sexuales. Interpretaciones que se han apoyado sobre todo en cómo contó la santa "la visión del querubín"...

Decía Santa Teresa:

"Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces, y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía que las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande a Dios. Era tan grande el dolor, que me hacía dar aquellos quejidos y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor, que no hay desear que se quite...Y vinome un arrobamiento tan grande que casi me sacó de mi.
Senteme, y aún pareceme que no pude ver alzar, ni oír misa".

Así dejó escritas y descritas Santa Teresa algunas de sus experiencias místicas...


(Quizás desde siempre esto haya sido la única y verdadera revelación)

viernes, 20 de abril de 2012

Mazazos...


Magistrados.

No hace mucho un amigo me hablaba de magistrados, y más en concreto, de magistrados politizados.

--¿Entonces es cierto que estos señores juzgan con arreglo a su tendencia política?--le pregunté.

Mi amigo me miró con una de esas miradas que siempre me dedica cuando se da cuenta de lo ingenua que soy a veces. Y con una sonrisa de esas de él que es como decirme: ¡qué poco sabes de la vida¡" se acercó a los cristales del ancho ventanal y se quedó como mirando afuera, pero sin mirar...meditabundo. Ante su impertinente silencio yo proseguí:

--Bueno, siempre he pensado que un juez tiene que estar por encima de esas cosas...

Cabeceó un poco y se volvió para decirme:

--El tema de la justicia y la falta de ética de los que la ejercen siempre me ha preocupado. Si te tomas la molestia de mirar en las hemerotecas encontrarás seguramente algunos artículos que publiqué en su día.

--Ah, lo tendré en cuenta.

--Te pondré un ejemplo--comenzó mientras se sentaba en un sillón de ejecutivo--Hace unos años en un lugar de España tuve un alumno brillante. Pero a sus 18 años ya era racista, defendía el fascismo, ciertas dictaduras y la superioridad del hombre sobre la mujer. Era radical, no conocía la moderación, ni la tolerancia. Curiosamente era voluble, inseguro, aunque tenía cierto encanto cuando trataba de disimularlo. Y era muy culto.

--Una joya, vamos.

--Sí. Su pieza musical era Tannhaüser de Wagner, su ideólogo Kipling y le inquietaba el Émile de Rousseau.

--Un tipo interesante, sí, si.

--Tuve una sincera amistad con él.

--No me cabe la menor duda.

--Pues bien, este joven licenciado en Derecho con Premio Extraordinario, a continuación hizo oposiciones a juez y ganó la plaza con el número uno.

--¡Vaya¡ ¿Y ha llegado a ser un buen juez?

Mi viejo amigo sonrió de nuevo. Pero esta vez noté en sus ojos un poso de tristeza.

--En España asistimos a frecuentes decisiones judiciales que causan indignación. Está claro que las oposiciones no garantizan el buen juicio ni el sentido ético--quise interrumpirle pero mi amigo prosiguió:

--En varios países donde he vivido se elige a los jueces entre los abogados en ejercicio que después de 20 años han probado su sabiduría, su buen juicio y su sentido ético...

De pronto se interrumpió, como si un recuerdo lejano hubiera invadido su mente. Se levantó y se situó de nuevo frente a la ventana.

Tras su silencio quise, con un gesto, que siguiera contándome. Pero quitándose las gafas hundió sus dedos en su entrecejo, cerró los ojos, sacudió un poco la cabeza y dio por zanjado en asunto.

Los dos volvimos a lo nuestro, pero noté que un halo de nostalgia había invadido el ánimo de mi amigo.

viernes, 13 de abril de 2012

...inteligencia retraída


Embarazo psicológico...

Los amantes...esos señores que penetran la mirada muy hondamente en la ciencia de escudriñar...y que se ha dado en llamar "los expertos", aseguran que a veces da resultado...eso de dejar la mente en blanco y tirar millas hacia adelante, y sin detenerse, sin pensar en las comas ni en los puntos suspensivos...seguir y seguir salga lo que salga, sin preocuparse de enlazar adornos ni atrezzos, sin invocar al sortilegio de lo poético...escritura despojada de todo lirismo...Los expertos aseguran que lo que se hace de este modo es escarbar a ciegas en el subconsciente. Y claro, ahora mismo, en este momento, me viene a la mente mi propia imagen tumbada en un chaise-longue delante, o al lado, o detrás (que nunca se sabe), de un tipo con cara circunspecta que se autodenomina psicólogo y que con ni siquiera mirarme va tomando notas de mis paridas paranoicas, de mis vómitos psicopáticos sin lucha, sin prioridades, y con su media sonrisa escorada hacia un lado, empieza con sus movidas...posicionales de glúteos...Y claro, aunque el caos suele ser subjetivo, es también sugestivo y atrayente...y sale al encuentro mi sentido práctico, que es jugar con esa pseudociencia que maneja la psicología...plasmar aquí mis mierdas, mis chorradas, e incluso mis tonterías más light. No me va a costar mucho esfuerzo...es como echarle un pulso al experto...así que de momento esto sigue...

Y...veo a una niña pequeña que tiene frío, y a un padre que la contempla en su cama, que la arropa y acerca su cara para notar la respiración de la niña...que con las yemas de sus dedos acaricia suavemente su pelo...una niña que ríe y juega con su papá, que la abraza y que humedece su carita infantil con lágrimas de añoranza...y la pequeña sabe que su papá está en peligro, que lo intuye sin saber porqué, y ella siempre le pregunta que dónde está su mamá...luego cambia la escena y aparece una reina, una reina que no es la niña, es la reina de la casa, su abuela...la que un día le regaló un espejo para que la niña se contemplara en el. Aunque lo importante no es lo que tú veas de ti, le decía su abuela, , lo importante es cómo te vean los demás, eso es lo que te dará la verdadera dimensión de ti, y con ello podrás jugar a tu favor o en contra, porque la vida es un juego...

Respiro hondo.

Mi mirada se posa en la pared...en esa mancha gris casi negra...pero no, no hay mancha, sólo es el espejismo que provocan mis ojos entornados...el efecto de mis pestañas que son como barrotes proyectados en la pared ¡ay, doctor¡ que yo no sé nada de nada, estoy mal cuando nada me falta y estoy mal cuando nada tengo...¿Y si estuviera un poco loca? Sí. Creo que es más que posible (sonrío) y me da por pensar, doctor, que usted también tiene sus derrumbes y sus reconstrucciones...sus abismos y sus agujeros negros...sus decepciones, sus escepticismos. Sí, claro, ya sé, hablaré sólo de mi, de mis múltiples estados, ja ja ja...

 
Porque yo soy Abisag, o la reina de Saba, o Cleopatra, o Irene Adler...o Lara Croft. Sí, al fin y al cabo todas ellas somos la mujer, con los ojos entornados o abiertos de par en par...con la íntima creencia  de que los sumerios inventaron la escritura para cultivar el pensamiento de nosotras las mujeres...véase sino a Sherezade ¿verdad que ella sí entendió el mensaje subliminal de los hombres? Con su elocuencia difusa, con su confusión moral, palabras de sumisión durante el día y gritos de rebeldía durante la noche...para conseguir mostrar como un trofeo esa epifanía del hombre justo...Perdóneme, doctor, por este insano hábito que me posee; por este incordio de reflexionar...por pensar en "citarme" a todas horas ¡no puedo evitarlo¡...y es que todo se puede aprovechar poniéndole algunos adornos (inevitable), innecesarios decía Antonio Machado: "Pensar en deambular de calle en calleja, de calleja en callejón, hasta dar en un callejón sin salida". Y qué es la literatura al fin y al cabo ¿no es dejarse llevar por el río de Heráclito y creer en lo verdadero de lo pensado? ¿creer que todo es inmutable aunque parece variar?..."Nunca os guardéis lo escrito" eso decía el poeta. "Porque lo inédito es como un pecado que no se confiesa y se nos pudre en el alma, y toda ella se contamina y corrompe. Os libre Dios del maleficio de lo inédito"


Así que esto es esto: parida imaginaria, virtual...escritura sin mucho sentido...o quizás todo lo contrario...

miércoles, 4 de abril de 2012

Aniversario


Segundo aniversario.


Las palabras en estos casos se hacen monótonas por repetitivas...

El agradecimiento se demuestra con la mirada...con manos cálidas, incluso con lágrimas titilantes entre las pestañas...Pero en este mundo de letras de los blogs...un "MIL GRACIAS" sintetiza todo el agradecimiento.

Mi agradecimiento, porque desde el primer día habéis dejado comentarios en cada una de mis entradas, y a veces habéis dejado conocimiento implícito de varios temas.

Mi agradecimiento a los que discrepáis porque con ello me hacéis meditar sobre mis defectos...

Mi agradecimiento a todos los que silenciosamente paseáis por este humilde espacio con la mirada y sin decir nada.

Por todo ello ¡MIL GRACIAS¡ Y espero que estemos juntos mucho más tiempo...al menos todo el tiempo en el que estando juntos seamos felices...

 
Besos y...
Copas...