..

..
Es preciso llevar algún caos dentro de sí para poder engendrar estrellas danzarinas. Nietzsche.

..

..
No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos viven tan irrealmente; porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría. Hermann Hesse.

.

.
Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal. Friedrich Nietzsche

.

.
Y...ella tiene el mundo en sus manos...

lunes, 8 de mayo de 2017

El inefable...


En un principio todo lo suyo me agradaba. Cualquier cosa que dijera me dejaba embelesada. Y me enamoró de una manera muy especial cuando empezó a hacer apologías de todo lo concerniente a mi persona. Esas alabanzas tan poco merecidas...me parecieron entonces tan agradables a mis sentidos...tan inesperadas...y ahora, cuando echo la vista atrás...creo que ya no me afectan para nada. Y sinceramente, para nada me siento culpable por este cambio de sentimientos..

En aquél entonces se dedicaba a buscar apóstrofes, o a decir cosas breves de personas ajenas a nosotros...tenía esas lagunas mentales, de abandonar el momento presente e irse a otros ámbitos tan...tan ancestrales...como recordando aquelarres ya en desuso...y que a nadie impresionan ya a estas alturas. Él se veía a sí mismo como a un archipámpano solemne de gran dignidad, imaginándose con una autoridad fuera de toda realidad.

Y entonces fue cuando empezó con sus arengas que pretendía que fueran suntuosas, impresionantes... pero lejos de eso, sólo provocaban hilaridad en quienes las  escuchaban. Y yo, al verle enfrascado en esas tesituras...que a mi me provocaban vergüenza ajena...empecé a querer cortar de cuajo el hilo que pudiera aún unirme a cualquier cosa que pudiera vincularme a él. Y como Ariagna quise apartar toda conexión y corta el hilo para separarme definitivamente de sus pretendidos misterios...

Hacía ya mucho tiempo que se había desvinculado de toda práctica de la perfección espiritual y terrenal...Y provocaba en mi un tal ateísmo, que ya nunca podré creer en dios alguno. Y él ya, no era ningún dios.. a lo más que podía verle era como  a un Augusto...como ese payaso circense que se cree listo pero que provoca la risa en cuanto hace acto de presencia...

Y él, lejos de darse cuenta de todo eso, salió a la plaza del pueblo, sin ningún pudor, a ejecutar unos pasos del aurresku como si fuese un espectáculo imprescindible. Era como una representación de sí mismo; una autocopia lamentable. Hacía ya mucho tiempo que era un insignificante baladí del pueblo, y él aún ni se había dado cuenta...

30 comentarios:

  1. Es lo que ocurre con los dioses totémicos, que se derrumban estrepitosamente.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Porque llegan otras fuerzas, otras modas...otros modos y, los viejos imperios caen...

      Un abrazo.

      Eliminar
  2. El mirar solo para dentro muchas veces nos deja fuera de toda realidad. Hermoso escrito

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Saber en qué territorio nos encontramos es más valioso a veces que la introspección.

      Alegría me da el verte aquí, Demian

      Un beso enorme.

      Eliminar
  3. Dicen que uno mismo siempre es el último en darse cuenta de sus propios problemas... ¿o no?

    Saludos,

    J.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso se comenta y tiene su lógica.

      Saludos.

      Eliminar
  4. El falso archipámpano suele ser el último en enterarse de su vacuidad, y es bueno que quien se adentró en los callejones solitarios de su laberinto mental disponga de ese hilo con el que huir sutilmente...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Siempre es interesante dejar un reguero de indicios para marcar la salida cuando uno se adentra en terrenos oscuros...porque de lo contrario te pueden llevar a un peligroso territorio...sin salida.

      Encantada de verte, Juan. Agradecida por tu comentario.
      Besos.

      Eliminar
  5. A veces uno se cree sus propias farándulas, convirtiéndose en un titiritero en desuso que ya a nadie le hace gracia ni le asombra… Y es que… está bien saberse distinto o especial, raro o maravilloso en esa beneficiosa actitud de querernos… pero divino, no está mal para un rato en el que echar unas risas y ponerse el mundo por montera, pero más… no…

    Me encanta la imagen, y por supuesto leerte y viajar por la mente… y más allá…

    Un placer, mi querida Marián…

    Bsoss y cariños gigantes, y muy feliz semana que comenzamos 😘

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Fantasear por un rato, es como dices, bueno para unas risas...pero hacer de eso tu leitmotiv...a veces es peligroso jugar con esas cosas..siempre, o nunca, hay que dejar de ver nuestras realidades.

      Aunque, nosotras, que nos gusta jugar con las palabras...reconozcamos que es un buen ejercicio.

      Mil gracias, Ginebra, por tu cariño y tu amistad.

      Y un millón de besos.

      Eliminar
  6. Interesante arranque de una historia que invita a ser desarrollada

    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues ya sabes, Noel, a desarrollarla...porque un escritor nunca desaprovecha cualquier inspiración...

      Besos.

      Eliminar
  7. Ya te lo han dicho, el ultimo en enterarse es uno mismo, el principio del relato ya amenazaba un desenlace parecido, no hay archipámpano que aguante mucho. Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ester, porque el archipámpano nunca se da cuenta que lo es...jaja.

      Me encanta tu humor, querida Ester.
      Abracito.

      Eliminar
  8. Hola Marián, la búsqueda del yo interno....
    Gracias, pasa buena noche, besos lorquianos..

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un ejercicio que nos vendría bien a todos...
      Me encantan tus besos, siempre adjetivados...
      El mio de hoy, de cine.

      Eliminar
  9. Muchos viven ensimismados en su propia verdad y realidad que no son capaces de reparar en su entorno. Eso de los dioses deberás vértelo :)

    Besos dulces y dulce semana.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ariagna cortó el hilo...
      Y el archipámpano anda por ahí dando tumbos...
      Que los dioses le protejan ;)

      Eliminar
  10. A lo mejor la pregunta
    no es
    Cómo no se da cuenta de su ridículo
    sino
    Cómo pudo gustarme
    ese ridículo a mi.

    Abrazuchos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cuando estás dentro del bosque las sombras de los árboles te impiden ver qué es lo que proyecta esas sombras...
      tienes que salir afuera para verlo todo en perspectiva...

      Abracito.

      Eliminar
  11. Lo último que debe hacer un farsante es creerse su propia farsa. Me parece que le pasa eso al personaje de tu historia.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El que siempre está especulando y contando mentiras, él es el primero a veces que cae en su propio mundo ficticio...esa es la trampa del mentiroso; que se cree sus propias "verdades".

      Besos.

      Eliminar
  12. Interesante lo que cuentas en la entrada, Marian.

    Hacía tiempo no te visitaba.

    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola María, es grato verte por aquí, y me encanta tu comentario tan conciso...libre de toda hostilidad y malos entendidos...

      Muchas gracias por leerme y tener la generosidad de venir a decírmelo.

      Un beso bien grande, preciosa.

      Eliminar
  13. Es lo que tiene que los dioses tengan esas ideas de estar en posesión de la verdad y lo único que hagan al final es hacer el ridículo y mostrarnos que realmente son solo unos humanos egocéntricos vestidos para la ocasión...

    Como siempre un placer leerte que me hace aprender más. Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creernos que estamos en posesión de la verdad siempre es un error. Y ni siquiera se puede estar seguro de si alguien que se cree un fenómeno de la naturaleza tengamos que juzgarlo, ya que todo son puntos de vista y nadie puede estar seguro de nada. Otra cosa es que te divierta convivir con cierta clase de tipos. Lo bueno es que somos libres para elegir, para estar junto a las personas más afines a nosotros.

      Y muchas gracias, Emma, por tus palabras y por dejar tu comentario.

      Un beso.

      Eliminar
  14. Fachada y nada más... me recuerda a una amiga que conoció a un hombre guapísimo pero se empezó a oler que no era una lumbrera cuando le preguntó por su planeta preferido y respondió: "La Luna".
    Saludos, Marián!
    Borgo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jaja, eso me recuerda a varios tipos de los que yo he conocido, al principio de este blog hablé de alguno de ellos. Échale un vistazo si tienes tiempo. Yo me reí mucho haciendo esa entrada:
      http://nadatedigotodotelocuento.blogspot.com.es/2011/08/exhibicionismo.html

      Besos, Miquel.

      Eliminar
  15. Hola de nuevo, Marián
    Ya tenía ganas de volver por aquí, y lo retomo más o menos por donde lo dejé.
    El vivir ajeno a lo que nos rodea es lo que tiene, aunque el equilibrio es complicado para tampoco dejarse llevar. Me ha hecho gracia la imagen del Augusto, hasta me he reído solo.
    Besos. Volveré

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y es que es para reírse, Isidoro, pues estar tan imbuido en uno mismo no es nada bueno; uno se vuelve un poco majara, jaja.

      Ya he visto que están muy atareado, algunos dirán que qué suerte tienes. Pero ahora llega tiempo de descanso y espero que te pongas al día en lo que más te gusta: escribir, incluyendo comentarios, claro.

      Un besazo y cuídate mucho.

      Eliminar

El Demonio no tiene razón; pero tiene razones. Hay que escucharlas todas. Antonio Machado.