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Es preciso llevar algún caos dentro de sí para poder engendrar estrellas danzarinas. Nietzsche.

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No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos viven tan irrealmente; porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría. Hermann Hesse.

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Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal. Friedrich Nietzsche

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Y...ella tiene el mundo en sus manos...

lunes, 15 de septiembre de 2014

Secretos y mentiras



La única herramienta que tenemos para llegar a profundizar en nuestra mente inconsciente es nuestra mente consciente. Para algunos estudiosos como Freud y Jung, les sirvió como punto de partida para tirar adelante por ese camino y tratar de comprender qué  se oculta en esa parte oscura de nosotros. Y pronto comprendieron el obstáculo auténtico y sutil, incluso traicionero, ya que nuestro lado consciente no quiere saber nada del otro lado: el inconsciente. Nuestro único aliado esconde un interés personal. La mente consciente está tan comprometida en la relación con la identidad que puede pretender que nada más exista.

Quizás, interiormente, todos ocultemos a una Penélope, como la que bajaba a escondidas cada noche para deshacer  lo que había tejido durante el día, manteniendo así el tapiz inacabado. La reina de Homero siempre devolvió con seguridad su trabajo al punto de partida, a “casa” para no tener que comprometerse nunca con sus pretendientes.

Pero ¿por qué ese afán de mantenernos en la oscuridad? ¡Qué alarmante es que podamos tener secretos de nosotros mismos! Quizás esto explique por qué preferimos condenar a alguien como un absoluto mentiroso antes de comprobar que cree en la mentira que ha defendido. Y lo más complicado de todo esto es que dentro de nosotros tenemos a un saboteador escondido ¿un saboteador escondido del inconsciente? Suena poco creíble, porque un saboteador externo sucede a menudo, pero… sabotearnos a nosotros mismos… Somos expertos en no querer saber, la mayoría de las veces cerramos los ojos ante las evidencias; ojos que no quieren ver corazón tranquilo.. Y en nuestros párpados desatentos se cuelgan sueños cargados de significados, sugerentes, que nos hacen conocer los suburbios escondidos de nuestra alma, ese submundo que no queremos conocer ni deseamos ver cuando estamos despiertos...



22 comentarios:

  1. No es fácil enfrentarse a las propias sombras...
    Un beso

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    1. Y aún sabiendo que esas malas sombras nos salen al paso...lo resolvemos con quitarle importancia, porque eso es mejor que asustarnos...
      Un beso.

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  2. Me dejas pensativa... y me gusta. Abrazos

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    1. Tú, Ester, tienes alma de pensadora...Un abrazo.

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  3. Es un poco atroz enfrentarse a lo misterioso... UN abrazo.

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    1. Somos pura contradicción, Darío. Un abrazo.

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  4. Somos un enigma...
    Un beso.

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    1. Eso mismo estaba pensando yo al responder a Dario.
      Un beso.

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  5. UFFF, EXCELENTE TU PLANTEAMIENTO. NUESTRO INTERIOR SIEMPRE SERA UN UNIVERSO MUY COMPLEJO, MIENTRAS QUE NUESTRO EXTERIOR A VECES SE APEGA DEMASIADO AL LIBRE ALBEDRÍO.
    UN ABRAZO

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    1. El libre albedrío...también habría que hablar de "ese", porque cada día es más cuestionable. Un abrazo.

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  6. Tremenda y cruelmente cierto. Es hermoso "conocer los suburbios escondidos de nuestra alma, ese submundo que no queremos conocer ni deseamos ver cuando estamos despiertos..."

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    1. ¿De acuerdo entonces, Enrique?
      Saludos.

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  7. Somos nuestro propio enemigo, está claro. Agradezco mucho tu entrada, es muy interesante.
    Besos, Marián.

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    1. Estoy encantada contigo; siempre te gusta lo que escribo. Gracias, Auroratris.
      Besos.

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  8. Pienso que poseemos herramientas que a veces no sabemos utilizar. Ese saboteador, la venda que nos ponemos en los ojos alguna vez, tal vez se trata de un sentido de autodefensa que nos permite seguir. Algo que es necesario en algunas circunstancias. Algo útil para no vivir permanentemente bajo el peso (o la sombra) de la consciencia de nuestra naturaleza limitada y mortal. Algo que nos ayuda a soportar el sentimiento trágico (Unamuno) o el sabernos perdedores de la batalla de la consciencia de lo eterno (Schopenhauer). Sí, yo creo que es una especie de herramienta humana, útil y necesaria a veces y que sin embargo muchas veces utilizamos mal haciéndonos daño. Y es que, como recordabas hace poco citando a Heráclito, lo somos todo a la vez.

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    1. Lo has explicado de maravilla. Estoy tan de acuerdo que no tengo nada más que añadir. Y efectivamente; el sentimiento de culpa no ayuda absolutamente nada, así que mejor dejarlo todo como está. El cerebro busca triquiñuelas para defendernos de nosotros mismos.
      Saludos.

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  9. Yo soy un poco Penélope; siempre evitando tomar decisiones y dejándolas para más tarde. Puede que a veces, simplemente, lo mejor es no saber. Es como una autodefensa.
    Un placer leerte, como siempre.
    Borgo.

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    1. Jaja...me has recordado a Escarlata: "lo pensaré mañana". Las personas cuando queremos ser eficaces en nuestros propósitos debemos pensarlo bien. Yo lo que pienso es que hay que ser "buenos" con nosotros mismos...

      Gracias por tus palabras, reconforta leer que gusta lo que una escribe.

      Un beso.

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  10. Somos tan complejos, que necesitamos hasta herramientas para engañarnos cuando nos mentimos. Para seguro viviendo.

    Un abrazo.

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    1. Por eso yo siempre defiendo la mentira...y confesarla es mucho más honesto, por eso soñamos lo que soñamos...

      Un abrazo.

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  11. Sospecho que no somos tan complicados como queremos vernos, parece como si quisiéramos justificar lo que hemos hecho sabiendo que no tendríamos que haberlo hecho.
    El autoengaño quizás sea un atajo mental para no sentirnos tan mal, pero si analizamos seriamente deberíamos descubrir que es que no hemos tomado la decisión que realmente deseábamos; quizás sería más sencillo si fuésemos de 0 y 1 como un ordenador, pero seguro que seríamos más aburridos.
    Y por otro lado, cuando descubrí a Odiseo y su mundo, Penélope me seducía hasta el tuétano, no sé si por esperarle más allá de lo razonable o por la lealtad que le profesaba -me temo más por lo segundo- y que enlaza con el reconocimiento de Argos.
    Un besote, nos leemos a mi vuelta.

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    1. El autoengaño...hasta puede ser un poquito de vanidad... justificar nuestros actos, quizás por eso no queremos verlo despiertos...

      A ti, Ángel te ha seducido Penélope...quizás esa es su intención...pero no olvides que nuestros actos siempre van en consonancia con nuestros intereses.

      Felices días de asueto, besotes.

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El Demonio no tiene razón; pero tiene razones. Hay que escucharlas todas. Antonio Machado.