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“Buscad leyendo y hallaréis meditando”. San Juan de la Cruz

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Soy imprecisa, poco inteligente, y demasiado malvada. ¿Qué significa malvada? Que no me importa ver sufrir a la gente. De vez en cuando, me gusta. "Tres veces al amanecer"

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lunes, 31 de agosto de 2015

La Grecia moderna



Grecia. cuna de la civilización occidental. Para nosotros lugar del nacimiento de la democracia, la filosofía occidental, los Juegos Olímpicos. Es también el origen de los estudios  de la historia política,  de los más importantes principios de las matemáticas, de la música y de la ciencia.

A ellos les encantaba observar; trataban de ver un poco más allá, sin aspavientos ni contorsiones corporales...ellos iban al meollo de la cuestión procurando no marearse dando vueltas y más vueltas  alrededor de los asuntos que más les concernían. No eran unos filósofos al uso, eran la pura filosofía de la vida con túnicas.

A Nietzsche le apasionaba todo aquello que tuviera algo que ver con los griegos. Aquellos tipos ya eran, per se, unos tipos que contemplaban la vida para intentar vivirla..cuidaban el cuerpo y la  fisonomía.... En su "Origen de la tragedia", el filósofo alemán, nos relata el espectáculo teatral con su ancestral origen religioso, nada santo por cierto. Ellos celebraban las fiestas en honor del dios griego del vino, Dioniso (Baco para los romanos). Lo denominaban "culto orgiástico", en el que abundaba sin ninguna duda el divino vino.


 También Aristóteles nos cuenta algo interesante de éstas fiestas dionisiacas. Dice que un tal Tespis, cantante y compositor de ditirambos, revolucionó con su presencia inesperada en el centro de la escena creando un personaje que empezó a dialogar con el coro dionisiaco, convirtiéndose así en el primer actor. Tuvo tanto éxito que esto derivó en el teatro clásico tal y como todos lo conocemos hoy. Y qué curioso que en algún otro momento creo haberlo mencionado ya, que en griego "actor" se decía "hypocrités", el que finge, el que aparenta..."(Qué grandes actores son los hipócritas y qué grandes hipócritas son los actores)" . En realidad la palabra "teatro" (en griego théatrón) no designaba el espectáculo en sí mismo, sino el lugar desde el que se contemplaba  ese espectáculo, lo que hoy llamaríamos genéricamente las gradas.

Y...

Ahora estamos en el Gran Teatro del mundo...desde donde miramos, contemplamos, observamos. La mayoría somos simples mirones, voyeurs, por la excitación subyacente que ello conlleva...y que nos recreamos o nos afligimos, pero siempre  contemplativos sin la posibilidad de movernos del sitio...sin poder levantar un sólo dedo para cambiar la comedia...y ni siquiera el ritmo. Nuestra voluntad es algo inoperante...quizás seamos, pero no estamos y ni siquiera se nos espera.

Pero ellos...quizás aún no han terminado de jugar la partida; la última baza que, como en esas películas de juicios, nos sorprendan en una última secuencia... poniendo las cartas boca arriba y den un giro inesperado...




miércoles, 26 de agosto de 2015

Perro mundo


RELIGIÓN

Una mujer con flujos de sangre que los médicos no saben curar. Una niña a punto de morir, incluso dada por muerta (evangelio: Marcos 5, 21-43). Una sociedad injusta, desnivelada, en la que unos disfrutan de todo y otros mueren de miseria ( 2 Corintios 8,7-9, 13,15).

¿Quien podrá vencer el mal,  la necesidad,  la enfermedad,  la injusticia y la muerte?

CONSUELO

Ese Dios que inventó el hombre (a su imagen y semejanza) camufla la muerte...no así el dolor, pues parece recrearse en la destrucción de los vivientes. El hombre crea a ese Dios para la inmortalidad porque lo hizo a la imagen de su propio anhelo... Pero ¿podemos creer en ese Dios contemplando tanto dolor en este mundo? Quizás no lo podamos entender, pero sí podemos saber qué hace Dios mirando por el envés... ¿mirando a Jesús...que cura, que da vida, que atiende a todos los necesitados?

En la casa de Jairo se rieron de él, pero no importa, él a lo suyo,  a dar esperanza...a vivir que son dos días...a convertir el agua en vino, a curar, a dar vida...

LO INEVITABLE

Nosotros, la Humanidad..y en concreto, los humanos de esta parte del mundo occidental, somos los que trabajamos para la muerte y la injusticia, los que nos equivocamos en todo, hasta en haber creado un Dios de misericordia atento a curar los males del mundo, pero siempre desatento. Porque ahora y siempre hemos sabido que la criatura de Frankenstein fue creada por pura vanidad, por creernos dioses creadores...por la avaricia imperante...

Y...

Ahora ese Frankenstein gigantesco; esa "Maquina infernal de las finanzas" Ese "maná" que alimenta codicias y vanidades terminará destruyéndonos a todos.





jueves, 20 de agosto de 2015

Eran encantadores esos griegos


Hasta ahora los griegos eran mis pedagogos. Ahora van a empezar  a ser también mis amigos. Y hoy como ayer siempre encantadores.
Ahora cada día estrenamos nuevos conceptos, observamos la vida; la nuestra y la de nuestro entorno. Pensamos sobre lo que pensamos...Pero estamos triste porque estamos un poco ociosos. Nos han extirpado nuestros medios de vida; esa bendita sentencia de "trabajarás  para tu sustento con el sudor de tu frente" y no nos damos cuenta de que eso en el fondo es nuestra esclavitud.

Deberíamos pensar más en aquellos señores antiguos, y reflexionar desde nuestra presente situación en cómo pensaban ellos, en esa libertad de  contemplarse a sí mismos. Por de pronto yo me pongo en su lugar y comprendo muy bien la delicia que debieron sentir los griegos. Ser de los primeros que descubren el pensar científico por propio mérito, la teoría, esa especialísima e ingeniosa caricia que hace a la mente indagar y amoldarse a  las cosas buscando la idea exacta. Ellos no tenían un pasado científico a sus espaldas. No habían recibido conceptos ya hechos, palabras técnicas consagradas. Tenían delante al ser que habían descubierto y, al alcance de la mano, el lenguaje usual "el román paladino en el que habla cada cual con su vecino", y de pronto una de las palabras cotidianas resultaba encajar prodigiosamente en aquella importantísima realidad que tenían delante ¡Qué placer debió ser para aquellos hombres de Grecia asistir al momento en que el vocablo trivial descendía como una llama sublime, el pentecostés de la idea científica! Pues así les llegó como del cielo, la palabra "hipotenusa".

Y así nos lo explica nuestro filósofo Ortega y Gasset: "Un buen día, allá junto al mar de Grecia, unos musicantes inteligentes, cosa que no suelen ser los musicantes, unos músicos geniales llamados pitagóricos, descubrieron que en el arpa el tamaño de la cuerda más larga estaba en una proporción con el tamaño de la cuerda más corta análoga al que había entre el sonido de aquella y el de esta. El arpa era un triángulo cerrado por una cuerda, la más larga, la más tendida" "hipotenusa" nada más. ¿Quien puede hoy  sentir en ese horrible vocablo con cara de dominé aquel nombre tan sencillo y tan dulce, "la más larga"?"

Pues bien, hoy nos encontramos en similar situación. Buscamos los conceptos y categorías que digan, que expresen el "vivir" en su exclusiva peculiaridad, y necesitamos hundir la mano en el vocabulario trivial y sorprendernos de que, súbitamente, una palabra sin rango, sin pasado científico, una pobre voz vernacular se incendia  por dentro de la luz de una idea científica y se convierte en término técnico. Esto es un síntoma más de que la suerte  nos ha favorecido y llegamos primerizos y nuevos a una costa intacta.

Me gustan los griego, porque nunca son más auténticos que cuando se alejan de lo establecido. cuando intentan mirar su vida sin lecciones aprendidas para buscar soluciones, porque saben que la verdad está dentro de cada uno y no tratan de adentrarse en mundos que no les corresponden. Quizás desde fuera se piense que con esa actitud nunca les va a pasar nada importante. Pero lo cierto es que sus vidas están llenas de variedad de acentos; fijan su vista en cosas que otros no ven porque saben que la vida va mucho más allá que el "Tener o no tener"...sentir la plenitud de un rayo de sol o una contemplación sin más a la luz de la luna. ¡Qué distinta su vida a  la de esas gentes atrapadas dentro de un mundo de ordenadores que les van dictando la cotización de las divisas! ¡Esos nuevos ciegos que nunca podrán guiar a otros ciegos porque ambos caerán al hoyo (Mateo 15:14).