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“Buscad leyendo y hallaréis meditando”. San Juan de la Cruz

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No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos viven tan irrealmente; porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría. Hermann Hesse.

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Todo lo que se hace por amor, se hace más allá del bien y del mal. Friedrich Nietzsche

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Y...ella tiene el mundo en sus manos...

lunes, 28 de julio de 2014

…esa autocensura…


Anoche estuve soñando…
Anoche estuve soñando… dormida.
Y en ese sueño  visualicé cosas horribles. Seguro que todo eso se anidaba en mi subconsciente y afloró en mis sueños. Y como en los sueños uno va por libre… no quise actuar sobre esas emociones; no quise decirles “no”.

Puede que esos sueños tan extraños sean como una evasión, como una defensa programada para que esos conflictos no dañen nuestra mente. Esa ambivalencia  de odiar el dolor y a la vez provocarlo… así que inevitablemente intentamos controlar lo que sentimos.

Sin embargo, es agotador seguir diciendo “no” en nuestra realidad, y simulamos que estamos a salvo de ciertas emociones embarazosas. Nos convencemos de que esos pensamientos e impulsos no existen en nuestro interior. Pero son parte de nosotros. Así que nos convertimos en policías de nuestras imaginaciones a todas horas.

Pero siempre podemos mentir, en primera instancia a nosotros mismos, y creernos que nuestras mentiras son verdad. Y  así nos convertimos en una autoridad; pensamos que podemos arrestar a esos sentimientos que no nos gustan, porque hipotéticamente podrían conducirnos al crimen. Así que metemos en prisión a esos pensamientos que abren una brecha en nuestra paz. Aparentemente todo queda bien organizado. Pero esos “malos” pensamientos van para largo y creen que nunca habrá juicio.. Y no se admite el hábeas corpus, sólo la detención permanente sin cargos.

Ocasionalmente reflota la frustración y los prisioneros se rebelan. Pero la policía, una vez más, reprime la insurrección con ferocidad. Encierra a los pensamientos amotinados en celdas más estrechas y dobla los sedantes…

Ahora ya no hay escapatoria, así que te olvidas del asunto y  vas a tus  aconteceres cotidianos, amortiguando en lo posible tus inquietudes. Procurando disfrutar de lo que la vida te ofrece. Tratando de llevarla de la manera más normal. Te relajas y tratas de disfrutar del aquí y ahora. Te pones al día en los estrenos cinematográficos, conciertos, lecturas afines y representaciones teatrales… 

Pero… 

De vez en cuando vuelven a atacarte los fantasmas… cuando vas al cine o al teatro y  ves a otros sintiendo en esas representaciones magistrales lo que tú no te atreves a admitir que  sientes… y ves como esas celdas se abren y se airean… entonces es como si nos despertaran a bofetadas…

Morir, dormir;
Dormir, tal vez soñar… Sí, ahí está el obstáculo.



16 comentarios:

  1. Yo he tenido sueños rídiculos, como una película clase B, donde no hay materiales, donde uno pide una espada (aunque se de utileria) y le alcanzan un cuchillo para cortar el pan.
    Y también he tenido sueños, que serían de pesadilla, sino fuera por el detalle que yo soy el ser de pesadilla que aniquila a la formas de los sueñs, sintiendome muy bien, sensación que me dura al despertar.
    Tal vez una forma de controlar esas emociones sea sublimandolas en ficciones, algo que seguro deben intentar en las películas que se ven en el cine, magistrales o no tanto.

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    1. Cuando ves esos monstruos seres tan fantásticos, siempre pienso que seguro que son sueños que han estado en la cabeza de alguien, y ese mundo onírico toma formas espectaculares...cuando despertamos.

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  2. Cuando dormimos es nuestra mente la que manda, somos esclavos de sus pensamientos. Despiertos somos nuestra propia autocensura. Una reflexión que comparto contigo, Marián.
    Muchos besos.

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    1. Cuando dormimos no controlamos la mente y esta se va; le gusta perderse y a veces se mete en barrios peligrosos, jaja, cuando lo vives intensamente puede se una pesadilla...

      Besos.

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  3. Ay, ay... Te me has colado por alguna cerradura secreta y has andado echando un ojo a mis celdas y mazmorras?
    Me dijiste no hace mucho, algo así como que los sueños son una herramienta de nuestro cerebro para que no nos volvamos locos... hoy te lo devuelvo yo a ti, aunque de lo otro... Mejor no hablo.
    Un besito

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    1. Ay, ay, Ficti, ya sabes como son estas cosas...que tú andas buscando musos...y yo a veces salgo a cazar musas...jajaja... Sí, me gusta la gente que sabe escribir porque me inspiran...

      Besitos.

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  4. Si vivir ya es complicado, soñar es lo siguiente. Los fantasmas si andamos despacio en lugar de perseguirnos nos adelantan y se van. Saltibrincos

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    1. Al final siempre pasa eso, que cuando los quitas el ojo se van...y como son humo terminan desapareciendo.
      Saltibrinquitos.

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  5. Ni en sueños uno puede abstraerse de lo terrible, y se nos cuela y nos mortifica, estoy seguro... Un abrazo.

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    1. Y lo peor son esos sueños recurrentes que nunca se van por mucho que medites sobre ellos cuando estas despierta...y en el sueño, para quitarme esa zozobra, me lanzo al vacío y me despierto. Y fíjate que si un día me equivoco y resulta que no es un sueño...uff, escalofríos me dan.

      Un abrazo.

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  6. CASI, MUY ABSTRACTO, PERO REAL.
    UN ABRAZO

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    1. El mundo onírico siempre lo es.
      Abrazo.

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  7. Hola, Marián, se supone que en los sueños la mente flota al pairo, sin amarres y sin motor, pero el viento y las corrientes... Yo suelo tener una especie de sueño lúcido en que mi mente continua con la actividad consciente pero en óptimas condiciones, esto es, sin distracciones y donde gran parte de mis "comidas de tarro" encuentran cierto acomodo lógico. El resto de las ocasiones no recuerdo nada o casi nada de mis sueños así que ojos que no ven...
    A saber en que anda mi mente, pero como en ese universo onírico todo está permitido que aproveche para solazarse. De todos modos lo poco que recuerdo suele ser muy inocente, como para todos los públicos o eso es lo que pretende hacerme creer. En nuestro Yo más profundo anidan todos los sentimientos y todos los pensamientos posibles, hasta los más depravados y horrendos.
    Pero como siempre, al regresar, podemos elegir, o eso quiero creer.
    La próxima vez que tenga una pesadilla, pues cíclicamente siempre regresan, me gustaría fuera ambientada con esa " Danza macabra" que propones, creo que si la música nos "sulibeya" en la vida consciente, por qué no en los sueños. No recuerdo tampoco si tengo un buen equipo de música para esos momentos, pero por qué no, si todo es posible…
    Un beso.

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    1. Decía Nietzsche que cuando dormimos la mente sale al recreo. Seguro que él lo decía porque así no estaba pensando en sacar alguna lógica a los sueños. Y es que lo curioso de los sueños es que los disparates más absurdos los ves con lógica. No le das vueltas, ahí todo está permitido.

      A veces yo tengo sueños de esos que llaman fase REM, y puedo controlar lo que sueño...¡es una pasada! sabes que estás soñando y te das cuenta de que esas sensaciones se pueden controlar...me lo paso bomba...son orgasmos oníricos de gran intensidad.

      Sí, esa Danza macabra, qué chuli, eh.

      Un beso.

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  8. Me has hecho pensar, perdón por la autorerferencia:
    Creo que desde hace 20 años no tengo más que pesadillas o sueños intranquilos, y mira que mi vida es mucho mejor de lo que esperaba, pero en el territorio de los sueños, bueno, allí no me va tan bien. En fin... has logrado que diga algo de mí.
    Un fuerte abrazo.
    HD

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    1. Ah, muy bien, me gusta motivar a mis amigos y que se abran un poquito y me cuenten sus cosas...
      Sí, sí, ese desconocido (el cerebro) siempre haciendo de las suyas. Seguro que como te va bien en la vida, el muy puto, te saca a relucir tus trapos sucios en los sueños, jajaja. Ya ves tú, contándome tus cosas también me haces pensar a mi.
      Un beso y un abrazo.

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El Demonio no tiene razón; pero tiene razones. Hay que escucharlas todas. Antonio Machado.